U2
abría su tercer disco, War
(Island, 1983), con la canción Sunday bloody Sunday, uno de los
temas más emblemáticos de la banda irlandesa. Convertido en símbolo
de la paz mundial y emblema antibelicista, está basado en uno de los
episodios más tristes acaecidos en Irlanda del Norte, el conocido
como Domingo sangriento.
Los
historiadores han denominado así a varios acontecimientos, entre
ellos, los actos violentos durante el ‘Lock-out’ de Dublín en
1913 y la masacre de 1920 en el estadio Croke Park de la misma
ciudad, en el marco de la Guerra de Independencia Irlandesa. Pero el
suceso que influyó al tema de U2, el más conocido y que más
trascendencia tuvo, ocurrió el 30
de enero de 1972 en Derry,
donde 14 personas fueron
asesinadas por el ejército británico durante una manifestación
pacífica en favor de los derechos civiles.
Estos fueron, a grandes rasgos, los hechos que inspiraron una de las
composiciones más sobresalientes de la banda.
Durante
los años 70 en esa ciudad, en el contexto del conflicto
de Irlanda del Norte, con
enfrentamientos entre unionistas (De religión protestante,
mayoritaria en la región, y partidarios de mantenerse bajo el
gobierno del Reino Unido) y republicanos (Católicos y a favor de
la independencia o la integración con la República de Irlanda), eran patentes las injusticias que atentaban contra las libertades de
estos últimos. Uno de los motivos que más indignación produjo fue
la promulgación de un decreto que permitía la encarcelación de
personas sospechosas de pertenecer al IRA
(Organización paramilitar que abogaba por un Estado independiente
respecto al gobierno británico mediante la lucha armada) sin juicio
previo y sin pruebas. Por eso, la Asociación por los Derechos
Civiles de Irlanda del Norte (NICRA) decidió convocar una marcha
pacífica en repulsa por esta medida arbitraria, conocida como
Internment.
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Monumento en recuerdo de las trece (más una) víctimas del Domingo Sangriento en Derry. Foto: Wikipedia. |
Más
de 15.000 personas participaron en una manifestación que se estaba
desarrollando con normalidad por el Free
Derry, una zona autónoma
delimitada por barricadas, que comprendía los barrios católicos de
Creggan y Bogside. Sin
embargo, la situación era tensa. El gobierno británico había
desplazado un batallón del Ejército de Paracaidistas al lugar.
Un
pequeño grupo se separó de la concentración y comenzó a lanzar
piedras a los soldados que estaban en las barreras. Esto desencadenó
la tragedia. Los militares respondieron lanzando gases lacrimógenos,
agua a presión y bolas de goma, pero ante el tumulto que se originó,
abrieron fuego. Entre el desconcierto, los disparos alcanzaron a
varias personas, de las que fallecieron 13 (una más, días después)
y un importante número resultaron heridas.
La
lucha contra el IRA había empezado años antes, pero este hecho
dificultó más la situación en la isla y fortaleció a la
organización que, hasta ese momento, era pequeña y débil,
aumentando a partir de aquí su número de reclutamientos y
donaciones.
De
esta atrocidad se excusó a los soldados porque, supuestamente,
habían actuado en defensa propia ante los ataques de los
manifestantes con armas de fuego y bombas caseras. Pero tras una
última investigación en 2010, el primer ministro británico David
Cameron, publicó
las conclusiones, determinando que “los participantes de la marcha
iban desarmados y que los culpables fueron los soldados, quienes
dispararon sin justificación, siguiendo órdenes que no deberían
haber sido dadas”.
Sunday bloody Sunday
nació tras un enfado del guitarrista de U2, The
Edge,
con su novia. Reflejó su rabia en la escritura y en la composición
de la parte instrumental. Posteriormente, Bono
trabajaría en la letra, que en un principio comenzaba así: “No me
hables de los derechos del IRA”, pero decidió cambiarla por: “No
puedo creer las noticias de hoy”, temeroso de que se
malinterpretara. A pesar de la modificación, el tema generó
controversia, por lo que el cantante de la banda y el bajista Adam
Clayton
manifestaron en distintas ocasiones que no se trataba de una canción
rebelde ni sectaria. La letra es una crítica a esos individuos que
asesinaron a unas personas inocentes que estaban reivindicando la paz
y la igualdad en el país.
La
pieza se grabó en los Windmill Lane Studios de Dublín. Para la
introducción de batería, el productor del disco, Steve
Lillywhite,
aconsejó a Larry
Mullen Jr.
utilizar un 'click track', una especie de metrónomo que le
facilitara conseguir el ritmo deseado, aunque éste se negó (sería
el batería de Sly and the Family Stone, Andy Newmark, quien
finalmente lo convenció). Y para
obtener un sonido más limpio de la misma, trasladó todos los
elementos necesarios al pasillo del estudio y allí lo registró. Por
lo que respecta al violín, interpretado por Steve
Wickham, tuvo su dosis de
casualidad. En un encuentro con The Edge en una parada de autobús,
le preguntó si necesitaban algún violinista para su nuevo disco.
Los componentes de U2 no dudaron en que se incorporara al proyecto.
La
canción se presentó en un concierto en Belfast antes de la gira de
promoción de War.
A Bono le preocupaba la reacción del público. Allí llegó a
decirles que si no les gustaba, no volverían a tocarla. Pero gustó,
y mucho. Para la
historia queda una de las interpretaciones más emocionantes, la que
tuvo lugar en un directo en el McNichols Arena de Denver, Colorado, en 1987,
durante el cual recibieron la noticia del atentado de Enniskillen (Perpetrado por el IRA. Murieron 12 personas durante la celebración
del Remembrance Day, acto en recuerdo a los soldados británicos
caídos en las dos guerras mundiales). Esta actuación fue
inmortalizada en la película U2:Rattle and hum de 1988.
U2,
siempre comprometidos con las causas sociales, habituales de los
festivales benéficos y colaboradores con asociaciones que luchan
contra la pobreza o el racismo, han realizado una nueva versión
acústica de Sunday bloody
Sunday para la campaña
‘agit8’ de la fundación ONE, que preside Bono.
Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 8 de agosto de 2013.
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