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martes, 22 de enero de 2019

‘Fiebre de vivir’, de Jesús Ordovás

El periodista ferrolano hace un recorrido por la música de los setenta en España a través de entrevistas, artículos aparecidos en el semanario 'Disco Exprés' y el libro 'De qué va el rrollo', editado originalmente en 1977 por Ediciones de La Piqueta.

La incontinencia bibliográfica de Jesús Ordovás ha dejado de ser noticia últimamente para convertirse en una sana y necesaria costumbre. Que cada cierto tiempo nos deleite con sus recuerdos e investigaciones y desempolve su archivo, repleto de documentos sobre la historia musical de nuestro país, habría que agradecérselo algún día de una forma especial. Si hace escasos tres años veían la luz sus memorias personales 'on the road' de los 70 y 80 en El futuro ya está aquí (Huerga y Fierro) y el año pasado recreaba la 'historia oculta de la movida' en Esto no es Hawaii (Efe Eme) -además de otros trabajos como una biografía de John Lennon (Sílex Ediciones)-, ahora le toca el turno a Fiebre de vivir. Apocalípticos y desintegrados en el rock español de los 70, un libro que podría situarse cronológicamente entre los dos anteriores.

Aunque casi siempre se le identifica como el cronista oficial y uno de los testigos principales de la movida, en esta ocasión se remonta a las postrimerías de los sesenta y cubre toda la década de los setenta para buscar las claves, sociológicas y musicales, que desembocaron en esa explosión de creatividad que se vivió en los ochenta. Fiebre de vivir es una recopilación de las propias vivencias de Ordovás, así como una selección de jugosas entrevistas -muchas inéditas-, artículos y extractos de sus colaboraciones para Disco Exprés, algunas bajo sus seudónimos Job y Julia Aguasfuertes, y la reproducción íntegra, respetando el lenguaje y particularidades, de De qué va el rrollo. Sí, con dos erres.

Con una impagable portada, un título inspirado por el primer álbum de Moris grabado en España y paródica referencia en el subtítulo de la famosa obra del escritor y semiólogo italiano Umberto Eco, Jesús Ordovás divide este nuevo volumen en siete capítulos. Los cinco iniciales abarcan los grupos de pop nacionales a caballo entre los 60 y 70 que comenzaban a tener repercusión en el extranjero (Los Bravos, Canarios, Barrabás), los éxitos asociados al sonido Torrelaguna (con particular atención a la labor de Rafael Trabuchelli y Waldo de los Ríos), el pop y rock catalán, el rock andaluz (con epicentro en Sevilla y Triana y Veneno como estandartes) y el rock madrileño. De esta forma, se plasman aquí conversaciones con figuras como Fernando Arbex, Juan Reyzábal (Módulos), Pau Riba, Gualberto o Moris, entre otros.

En el sexto, Ordovás reúne una antología de sus columnas para Disco Exprés desde 1975 -Rollos díscolos- y, en menor número, de sus 'Movidas poprockeras', nombre de su espacio en la revista Sal común. Un popurrí de crónicas de conciertos, de festivales míticos (15 horas de pop Ciudad de Burgos -el de la Cochambre-, Canet Rock), reflexiones y experiencias diversas sobre la escena underground, críticas de discos y, sobre todo, entrevistas. Suculentos encuentros con bandas y solistas – Burning, Tequila, Vainica Doble, Rosendo, Hilario Camacho, Sisa...- pero también con otros personajes relevantes de la industria como el promotor Gay Mercader, el productor y fundador del sello Gong, Gonzalo García Pelayo, o el periodista Carlos Tena. No obstante, si bien se entiende que por la época diseccionada en este libro estaba más que justificada la aparición de determinados textos, hay que reprocharle que haya repetido ciertos pasajes ya mostrados en El futuro ya está aquí.

Las últimas páginas quedan reservadas para De qué va el rrollo, ensayo de 1977 con el que se pretendía explicar y dar visibilidad a un movimiento minoritario que empezaba a destacar tras el fin de la Dictadura y que venía expresándose artísticamente mediante notables discos, revistas o cómics. Leído hoy, con la perspectiva de los años, ofrece una atractiva panorámica del momento histórico en el que se desarrolló esta eclosión creativa, pieza fundamental de los cimientos para los aires de libertad que se respirarían poco después. Del mismo modo, supone una inmejorable ocasión para disfrutarlo sin tener que acudir al mercado de segunda mano y sus inflados precios.

Y si por todo este sugerente contenido no fuese ya lo suficientemente recomendable, hay que subrayar que Fiebre de vivir está cuidadosamente editado por Efe Eme, sinónimo de rigor y calidad, que continúa con su impecable labor de divulgación musical y cultural en su web y las distintas publicaciones en papel, como los heroicos Cuadernos Efe Eme o interesantes colecciones como Buenas Vibraciones, de la que se ha anunciado recientemente una historia de la música disco firmada por el Doctor Soul, Luis Lapuente.


Fiebre de vivir. Apocalípticos y desintegrados en el rock español de los 70. Jesús Ordovás Blasco. Efe Eme. Valencia, 2017. 269 páginas. ISBN: 978-84-95749-17-8


Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 21 de noviembre de 2017.

jueves, 15 de noviembre de 2018

‘El futuro ya está aquí’, de Jesús Ordovás


Como si de una especie de diario personal se tratase, el periodista y crítico musical Jesús Ordovás relata en El futuro ya está aquí (Huerga y Fierro editores, 2014) algunas de sus experiencias vitales y profesionales de finales de los 60 y, sobre todo, durante la década de los setenta. Las vivencias de un apasionado de la música, por aquel entonces estudiante de Ciencias Políticas, necesitado de unos estímulos culturales que su país no le ofrece y que está dispuesto a encontrar en otros lugares para narrarlos de primera mano.

Quería ser, según manifiesta en el libro, como el Jack Kerouac de On the road (novela publicada en 1957) pero a la europea. De esta forma, desgrana sus peripecias en los distintos viajes que realizará durante aquellos años. París, Ámsterdam, un breve paso por Estocolmo, Rotterdam o Londres son algunos de los destinos que visita durante los primeros setenta, donde aprovecha para adquirir discos, libros, revistas, asistir a conciertos y ver películas y documentales que, o bien no se habían estrenado en España o la censura impedía su visionado.

Así se iba forjando la labor periodística de Jesús Ordovás. Aparecen sus primeras colaboraciones en revistas como Disco expres y Triunfo, a las que envía crónicas de directos, reportajes y críticas de muchos álbumes que aún no llegaban por aquí. Esto le sirve para obtener unos ingresos que le permiten continuar viajando. Al mismo tiempo, va recibiendo encargos para escribir libros sobre Bob Dylan (1972) y Jimi Hendrix (1974), biografías publicadas por la Editorial Júcar que cosechan un notable éxito de ventas.

También se animó a cruzar el charco en 1974. Su recorrido por California fue una gran oportunidad para conocer a grupos que le interesaban, aunque poco quedaba ya del Verano del Amor que esperaba encontrar. No obstante, la estancia en ciudades como Los Ángeles o San Francisco le iban a inspirar para la gestación de otro de sus libros, El rock ácido de California (Ed. Júcar, 1975).

Pero para el aventurero no todo fue diversión y sumar conocimientos: en las páginas de El futuro ya está aquí, Ordovás recuerda situaciones desagradables como el apuñalamiento del que fue víctima en Valencia y que casi le cuesta la vida o la difícil subsistencia en el extranjero hospedándose en pensiones de mala muerte y trabajando precariamente como limpiador, embotellador en una planta de Coca-Cola, precintando cajas o descargando camiones. Este era el peaje que tenía que pagar para poder sobrevivir aunque su ingenio le salvaría en muchas ocasiones. Aprendió a trabajar el cuero, así que, cuando estuvo en la capital inglesa, además de vender muñequeras que había fabricado, consiguió un empleo en una boutique que se dedicaba a elaborar productos con este material.

Lo que se detalla hasta esas líneas, tal vez, correspondan a su faceta menos conocida; la del joven hippie que se desenvuelve en ambientes underground o el que después presenciaría las explosiones del glam rock y el punk británicos. Más reconocible será su trayectoria tras su regreso a España. Intensificó su contribución periodística, abarcando más espacios en revistas, hasta el punto de tener que utilizar seudónimos para diferenciar sus textos dentro de una misma publicación. Acudía a los lugares donde programaban conciertos y festivales, en busca de 'nuevas sensaciones' que, cada vez, eran más numerosas en el territorio nacional. Asimismo, en 1976 se incorporaba a la radio, a Onda Dos, donde pinchaba la música que le gustaba y había comprado en sus viajes, pero también las novedosas bandas que empezaban a despuntar.

Es desde entonces cuando se iniciaría la leyenda del descubridor, del amigo que apoya a los incipientes talentos y del profesional que da visibilidad a las propuestas de las formaciones de la nueva ola madrileña. El mismo que coincide con ellos en el rastro, emite sus maquetas, anuncia sus conciertos o entrevista a los primeros Burning, es jurado del Concurso Rock Villa de Madrid en el que ganan los Paracelso del Gran Wyoming y Kaka de Luxe son finalistas, o publica un amplio reportaje con las figuras más relevantes del panorama de la música en 1979. Sin embargo, nos deja con la miel en los labios, a sabiendas de que el período posterior al que trata el libro será mucho más intenso y trascendente.

Uno de los principales atractivos de El futuro ya está aquí es la reproducción de varios de los escritos de Ordovás aparecidos en revistas de aquellos años. Una misión arqueológica que recupera entrevistas con, por ejemplo, Phil Ochs, Robert Fripp y Brian Eno, Kiko Veneno o Carmen Santonja de Vainica Doble con motivo de la salida al mercado de Contracorriente (Movieplay, 1976). Además, se incluyen crónicas de actuaciones como las de Frank Zappa en Barcelona en 1974, Bruce Springsteen en Londres un año después o la de Bob Dylan en París en 1978, entre otras.

A la espera de que Jesús Ordovás decida que sus memorias de las décadas siguientes también deban ver la luz, hay que decir que El futuro ya está aquí supone un interesante documento de la historia del periodismo musical español, de la misma manera que funciona como un apasionante retrato sociológico de una época -tanto en España como lejos de sus fronteras- y en el que se ofrecen claves que permiten conocer, a grandes rasgos, cuál era la situación de la industria musical, la relación entre periodistas y el negocio discográfico, así como las carencias o las inquietudes que existían en la escena creativa del momento.

El futuro ya está aquí. Jesús Ordovás. Huerga y Fierro Editores – Colección: Los libros de Ouka Leele, 2014. 208 páginas. ISBN 978-84-942650-9-9.


Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 20 de marzo de 2015.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

La situación de la industria musical, a debate


El pasado mes de junio, el Museo Interactivo de la Música de Málaga acogió unas jornadas de trabajo sobre la industria musical organizadas por la Diputación Provincial dentro de su programa Música Más Málaga, una actuación destinada a los jóvenes que pretendan dedicarse profesionalmente a algunas de las actividades que ofrece este sector, con el objetivo de descubrirles sus posibles oportunidades laborales, a través del fomento de la creatividad y el emprendimiento.


El encuentro, dirigido por el periodista, locutor de radio y escritor Jesús Ordovás, reunió a 70 asistentes, en su mayoría miembros de bandas locales, que tuvieron la ocasión de compartir las experiencias de personalidades y referentes del mundo musical como son directores de discográficas, componentes de grupos, organizadores de festivales y representantes de artistas.

Luis Calvo, fundador y director de Elefant Records, sello que precisamente cumple sus primeros 25 años de existencia, fue el encargado de iniciar las ponencias, en la que indicó que Elefant nació porque “quería mostrar a la gente la música que me gustaba” ya que, en los años 90, no existía en nuestro país una infraestructura para nuevos grupos y no era tan fácil como ahora escucharlos, aunque sí se escribiera sobre ellos en fanzines y revistas. Recordó que “no hay una fórmula secreta para crear una compañía discográfica”, más allá de “hacer lo que te gusta y trabajar mucho”. Además, en su empresa, son partidarios de dar libertad a los artistas y depositar su confianza en ellos para ayudarles a que desarrollen su talento, siempre en igualdad de condiciones. También explicó que, aunque no es una época fácil para vender discos, se ocupan de otros aspectos tan importantes como los derechos editoriales de las canciones, que reportan beneficios a los compositores cuando sus temas aparecen en anuncios de televisión o series, puesto que “todo el mundo necesita música para vender”.

Por su parte, Alejandro Méndez y Alfredo Núñez, miembros de Lori Meyers, rememoraron su trayectoria como banda, desde que eran unos adolescentes muy influenciados por el grunge de Seattle hasta convertirse en una de las formaciones más relevantes del panorama nacional. Hablaron de su relación con las discográficas y recomendaron a los grupos noveles conocer todos los detalles a la hora de firmar un contrato, pues, a veces, la inexperiencia o la confianza en estos casos pueden desembocar en situaciones desagradables que afecten negativamente en su carrera. Asimismo, ellos abogan por la separación de funciones entre músicos y agentes a la hora de trabajar y planificar giras y conciertos, mientras que, señalaron, uno de sus secretos para seguir disfrutando es “mantener la ilusión y la inocencia desde que empezamos”. En cuanto al éxito, “se lo debemos a los fans” y no por la ayuda de otros, y algunas de las claves para alcanzarlo son “moverse y tener suerte”.

De izquierda a derecha, arriba: Rafa López, Jesús Ordovás y Luis Calvo.
Abajo: Ordovás, Alejandro Méndez, Alfredo Núñez y Carlos Mariño.
Fotos: Gilberto Márquez.
Tras un descanso, la tarde comenzó con Rafa López, director del sello Green Ufos y organizador del South Pop Festival. Para él, manifestó, “la música es un mundo de relaciones personales que tiene que apasionarte”. También argumentó que las discográficas que actualmente sólo se dedican a comercializar discos no funcionan y es necesario llevar a cabo otras acciones como promoción, conciertos, festivales, explotación de derechos de autor, etc. “Su nombre más correcto sería compañía musical”. En este sentido, expuso una curiosa, pero acertada comparación, con lo que ocurre en una gasolinera, en la que el producto principal se complementa con otros para aumentar beneficios. En cuanto al South Pop dijo, que “está planteado como unas pequeñas vacaciones musicales”, en el que ofrecen otros atractivos además de los conciertos, como estancias en hoteles con actividades paralelas o servicios de guardería. Por último, advirtió a las nuevas formaciones que quieran actuar en un festival que el procedimiento no es ofrecerse a la organización sino perfeccionar las canciones y el directo hasta llamar su atención. “Al fin y al cabo esto es un negocio y hay que buscar rentabilidad, por lo que se suele apostar por bandas consolidadas”.

Las charlas finalizaron con la intervención de Carlos Mariño, director de la agencia de contratación Spanish Bombs Management, empresa a la que pertenecen bandas y solistas como Fangoria, Kiko Veneno o los propios Lori Meyers. Mariño relató que sus inicios fueron ejerciendo de promotor de zona en su Galicia natal, organizando conciertos y giras de grupos como Los Enemigos, hasta que, tras obtener una gran repercusión con el fenómeno Dover, decidió convertirse en manager. Una de las características fundamentales de su trabajo, reveló, es “el arte de la negociación”, con el que se consiguen cerrar las actuaciones por el precio más ventajoso. Preguntado por la figura del ojeador para descubrir talentos emergentes, declaró que “no solemos trabajar con ellos” sino que la misma familia o amigos son los que les recomiendan las bandas que suenan con más fuerza. Y es que, en cualquier lugar o situación puede surgir la posibilidad de representar a un artista. Por ejemplo, los festivales son sitios donde, indicó, “se establece el contacto con la gente del mundillo musical y se habla mucho de negocios”.

La productiva y amena mesa de trabajo concluyó con la actuación del grupo malagueño Néctar -último proyecto en el que participó Germán Coppini-, que ofreció un íntimo concierto en formato acústico en el que interpretaron varias de las canciones propias incluidas en su primer álbum y algunas versiones de Golpes Bajos, haciendo las delicias del público y poniendo un magnífico colofón a una intensa jornada de convivencia y aprendizaje.



Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 8 de julio de 2014.

'John Lennon', de Jesús Ordovás

Si pensaban que ya se había dicho todo sobre el universo Beatle estaban muy equivocados. La trayectoria y el legado de la banda de Liverpool y la de sus componentes, son fuentes inagotables para la literatura musical, disciplina en la que estudiosos y críticos continúan completando páginas que ayudan al redescubrimiento de la influencia e importancia que ha tenido el grupo en la cultura popular desde la década de los 60. Así lo demuestra el periodista Jesús Ordovás en su libro John Lennon (Sílex Ediciones, 2014), con el que, el que fuera carismático locutor y director del Diario Pop de Radio3, aparca momentáneamente sus ensayos sobre el pop y la nueva ola española para retomar sus orígenes bibliográficos, cuando se convirtió en un pionero de nuestro país en la publicación de biografías de grandes figuras de la música contemporánea como Bob Dylan (1972), Jimi Hendrix (1974) y Bob Marley (1980), todas en Ediciones Júcar.

En esta obra, de lectura dinámica y muy entretenida, destacan, en mi opinión, tres aspectos fundamentales. Primero, destina especial relevancia al perfil más humano y personal del artista británico. Segundo, recopila minuciosamente fechas, datos y acontecimientos que hacen de este texto una especie de diario cronológico. Y tercero, al estar dirigida a un público hispanohablante, contiene varios capítulos en los que se detalla la relación que Lennon tuvo con España. Así, por ejemplo, se analizan los conciertos que los Fab Four ofrecieron en el verano de 1965 en Madrid y Barcelona, su viaje a Mallorca junto a Yoko Ono para intentar raptar a la hija de ésta, Kyoko, que vivía en la isla con su padre, Anthony Cox, o su estancia de seis semanas en Almería para finalizar el rodaje de la película de Richard Lester How I won the war (Cómo gané la guerra, 1967), donde compuso Strawberry fields forever y conoció a Juan Carrión –al que Ordovás dedica el libro-, el profesor que enseñaba Inglés a sus alumnos con las canciones de The Beatles y que viajó desde Cartagena para que el músico le corrigiera sus transcripciones de las letras. Una entrañable historia que el periodista Adolfo Iglesias relata en Juan & John (Ed. Círculo Rojo, 2013) y que inspiró el argumento de la cinta de David Trueba, Vivir es fácil con los ojos cerrados (2013).

Dividida en dos bloques, el primero recorre la niñez y adolescencia de Lennon, sus inicios en el rock and roll formando The Quarrymen y su carrera ya con The Beatles, desde las actuaciones en los garitos de Hamburgo hasta conquistar el difícil mercado americano y alcanzar la fama mundial. Una faceta profesional en la que se va intercalando, a modo de contrapunto, la relación con su esposa Cynthia, la cual vive alejada de las numerosas giras, las maratonianas jornadas en el estudio y de la apretada agenda social de su marido, mientras permanece encerrada en casa, al cuidado de su hijo Julian, y sufriendo el acoso de la prensa y los fans cuando las obligaciones les permitían estar juntos.

Un extenso episodio con la tortuosa y lenta disolución de la banda que compartía con Paul, George y Ringo, y la aparición en escena de Yoko Ono, sirven de entremés para una segunda parte centrada en su trayectoria en solitario y en la que la artista japonesa de vanguardia toma un protagonismo capital, pues acapara y controla en buena medida su actividad, gestionando todos sus asuntos, ejerciendo de representante y productora discográfica, además de cónyuge. Lennon llevaba una nueva vida en Nueva York, bohemia y, en ocasiones, excéntrica, abusando de las drogas y el alcohol, y en la que no faltaron los problemas financieros, judiciales o con la opinión pública por sus declaraciones. Asimismo, sufría altibajos emocionales y cambios de humor que desembocaron en ataques de ira. Buena prueba de ellos son los que tuvieron lugar durante el conocido como ‘Lost weekend’ (‘El fin de semana perdido’), una vorágine de desenfreno durante año y medio en Los Ángeles (California) en compañía de su asistenta y amante May Pang. Pero no todo fueron sombras en su período norteamericano. Allí Lennon mostró su vertiente más pacifista y comprometida socialmente, organizando diversos eventos benéficos en contra del racismo o la guerra. Además, nació su vástago Sean y mantuvo una fructífera labor productiva. Aunque, tristemente, el 8 de diciembre de 1980, se cruzaba en su camino el demente de Mark Chapman, que lo asesinó a las puertas del edificio Dakota, donde residía.

La biografía escrita por Jesús Ordovás también contiene anécdotas curiosas y divertidas. El carácter, a veces, sarcástico e irónico de Lennon, las peripecias de los aficionados por conseguir acercarse a sus ídolos así como las dificultades de los encargados de la seguridad precisamente para evitarlo, dan lugar a situaciones hilarantes. Y como colofón a un espléndido trabajo, el autor ofrece unas pequeñas radiografías de los personajes cruciales en la vida de John –familiares, amigos y compañeros de la profesión- que favorecen la comprensión de su personalidad y su música.

Para los escépticos ante un nuevo tratado relacionado con The Beatles, sólo les diré que leer a Ordovás es una gozada. Aquí no hay palabrería superflua ni vacua. En John Lennon el grano está bien separado de la paja. Y aunque no escatima en detalles tampoco cae en la moda tan extendida del adorno con metáforas y adjetivos innecesarios para contar una historia. Este volumen está destinado a ser una obra de obligada consulta tanto para aficionados como profesionales que pretendan conocer y aprender más acerca de uno de los iconos trascendentales, y no sólo en el apartado musical, del S.XX.

John Lennon. Jesús Ordovás. Sílex Ediciones, 2014. 264 páginas. ISBN: 978-84-7737-861-7


Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 18 de junio de 2014.

miércoles, 24 de octubre de 2018

¡Qué movida!


El Museo Interactivo de la Música de Málaga acoge, hasta febrero de 2014, la exposición ‘La Movida… del Diario Pop’, una muestra con una selección de objetos del archivo del crítico musical Jesús Ordovás relacionados con el período cultural que posteriormente se denominó La Movida.

Fotografías, portadas de discos, fanzines, carteles promocionales, entradas de conciertos o maquetas forman la colección de este gran conocedor de la época por su amplia trayectoria en la dirección de programas radiofónicos -en especial, Diario Pop-, de televisión o escribiendo para prensa y revistas especializadas, entre otras labores de difusión.

En el acto de inauguración tuvo lugar también la presentación del último libro de Jesús Ordovás, Viva el pop: de la movida a la explosión indie. Una historia gráfica del pop español (Lunwerg, 2013), una recopilación gráfica de la historia de la música pop en España desde el año 1977 hasta la actualidad, con datos explicativos sobre sus protagonistas. Ordovás estuvo acompañado por el director del museo, Miguel Ángel Piédrola, y el músico Ricardo Texidó, quien habló de los inicios y formación de Danza Invisible, banda de la que fue miembro fundador.

Piédrola, Ordovás (con su libro) y Texidó.
Foto: Gilberto Márquez
Una de las características de aquel movimiento creativo, y que la exposición pretende reivindicar, es la interconexión entre artistas de todas las disciplinas. Así, encontramos auténticas joyas en forma de carteles, fanzines y portadas de discos diseñadas por Javier Mariscal, pintados o dibujados por Ceesepe, El Hortelano o Herminio Molero y fotografiadas por Alberto García-Alix, Ouka Leele o Pablo Pérez-Mínguez.

Haciendo un recorrido por la sala, con las descripciones de la coordinadora de la exposición, Gloria Patón, fuimos descubriendo el material más significativo y curioso, como una maqueta de Siniestro Total de 1982, el videoclip de La vida que mala es de los granadinos 091 o una de las primeras grabaciones de Almodóvar y McNamara. Una cinta con los temas Gran ganga y (Mucho vicio) Suck it to me de la que Ordovás guarda especial cariño. Y es que, recordaba, habitualmente los comienzos de los creadores son difíciles porque no se valoran suficientemente sus obras. Eso ocurrió con la ópera prima del director manchego, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), y con los grupos que programaba en la radio, a cuyos técnicos de sonido no les agradaban demasiado. Sin embargo, con el tiempo han conseguido el reconocimiento y el prestigio que merecían.


Sin duda, uno de los ejes vertebradores es Olvido Gara, Alaska, quien está presente en todas las décadas, en formaciones como Kaka de Luxe, Pegamoides, Dinarama o Fangoria. Precisamente, una foto suya en el rastro madrileño vendiendo fanzines es otro de los atractivos que ofrece la muestra. Una imagen que representa los inicios de la Movida, pues de ese grupo de amigos, reunidos para poner en común sus intereses e inquietudes, surgieron las primeras bandas. Esas publicaciones se convirtieron en uno de los vehículos de expresión más importantes para aquellos jóvenes con tantas ganas de hacer cosas nuevas. La liviandad del imperdible, Cascorro factory o Rompeolas son algunos de los ejemplares que se pueden contemplar.

En este sentido, Kaka de Luxe fue primero fanzine y después grupo. Un mapa conceptual simboliza la relación con los distintos proyectos en los que se integraron los componentes originales tras su disolución. Hecho que evidencia la gran relevancia que tuvieron para la música de aquellos años gente como Carlos Berlanga, Fernando Márquez ‘El Zurdo’, Enrique Sierra o Nacho Canut.


También interesantes son los carteles de las actuaciones en la Escuela de Caminos de la Universidad Politécnica de la capital, emplazamiento en el que, el 9 de febrero de 1980, se celebraba el homenaje a ‘Canito’, batería de Tos -después, Los Secretos- fallecido tras un accidente de tráfico pocas semanas antes y que supone para muchos la fecha ‘oficial’ del nacimiento de la Movida.

Por otra parte, las salas que programaban conciertos como Rock-Ola, Vía Láctea o Pentagrama, serían decisivas en la popularización de las bandas junto con la radio y la televisión, en particular La Edad de Oro, programa presentado por Paloma Chamorro.

¿Y portadas de álbumes? Muchas y variadas. Encontramos LP’s de grupos como Parálisis Permanente, Aviador Dro, Radio Futura, Burning, Zombies, El Último de la Fila, Peor Impossible –del que era integrante Rossy de Palma- o las dos carátulas del disco de Veneno, cuyo primer diseño, en el que aparecía una tableta de hachís, fue modificado para evitar problemas legales por apología del consumo.

Carteles, fanzines, maquetas, discos y mucho más.
Foto: Gilberto Márquez
En cuanto a singles, canciones tan conocidas como Mari Pili, Para ti, Chica de ayer, Esto no es Hawaii (que wai), curiosidades como El exhibicionista de Paracelso con El Gran Wyoming, EP’s de Golpes Bajos, Gabinete Caligari o el compartido por las bandas malagueñas Spray, Cámara, Krazy Boys y Danza Invisible, así como un espacio para formaciones contemporáneas como Los Planetas o Triángulo de Amor Bizarro.

Jesús Ordovás manifestaba que, gracias a Internet, tenemos más cantidad de grupos aunque no tan sorprendentes ni originales. Y como la creatividad no tenía fin, Ceesepe y José Manuel Costa diseñaron el Juego del Hit, una especie de Oca en la que el objetivo era conseguir un disco de oro, y que también se puede ver en el MIMMA.

Por todos estos motivos recomendamos la visita a esta exposición, una muestra itinerante que cuenta con la colaboración de Radio Nacional de España-Radio 3 y que ha recorrido desde 2006 numerosos museos, universidades y centros culturales de toda la geografía nacional con gran éxito. Un viaje por lo mejor de la música pop española desde la llegada de la Democracia hasta nuestros días.

La Movida… del Diario Pop
Hasta el 21 febrero de 2014.
Museo Interactivo de la Música de Málaga. MIMMA
Palacio del Conde de las Navas. Calle Beatas, 15.
Horario: Lunes: 10 a 14 hrs. Martes a domingo: 10 a 14 y 16 a 20 hrs.

Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 24 de octubre de 2013.