El curso de verano de la
Universidad de Málaga ‘Tres
generaciones de música pop española’
reunió, del 17 al 20 de julio en las instalaciones del Instituto de Estudios Portuarios
de la ciudad, a diez artistas nacionales de distintas
décadas y estilos para analizar y debatir sobre el pasado, el presente y el
futuro de la rica escena musical del país.
El
pop, el rock y otros géneros de la música popular hace tiempo que crecieron y
se hicieron adultos en España. Se han ido introduciendo paulatinamente en el ámbito
académico, con notables hitos, pero aún es necesario que su presencia en las
aulas sea más habitual. Porque las sensaciones positivas tras la celebración de
actos como este seminario estival son unánimes entre docentes y alumnado,
mientras que la repercusión traspasa su círculo más próximo. Hay mucho que
transmitir a un aficionado ávido de nuevas sensaciones e interesado en
profundizar más allá de la canción, ya que, aunque la información esté más a su
alcance que nunca antes, requieren de unos filtros adecuados. Y por si fuera
poco, contar directamente con los testimonios de los que han moldeado la banda
sonora de diversas generaciones supone un lujo que, al mismo tiempo, sirve para
reivindicar una particular manera de fabricar cultura, de una industria
creadora de bienes -con sus lógicas luces y sombras- que precisa de una mayor
atención para que continúe consolidada y no cese en su progreso.
Santi Carrillo, acompañado de Pepo Pérez. Contextualizando.
Fotos: Gilberto Márquez.
De
esta manera, durante cuatro intensos días, se mezclaron las reflexiones, dispares pero
interconectadas,de estos
protagonistas del imaginario musical patrio desde la transición democrática hasta nuestros días. Aunque la
conferencia inaugural, el martes 17, correría a cargo del periodista y director
de Rockdelux, Santi Carrillo, conductor de este evento organizado por la
Fundación General de la universidad malacitana, con los profesores de la
entidad Pepo Pérez y Manuel Moreno Linde como secretarios técnicos y la
colaboración de la reputada revista. En su clarificadora charla con aderezos
sonoros, Heterodoxia y personalidad en el
pop español: 1969-1975, realizó un recorrido por los comienzos de la música
pop en España, enumerando sus características y los momentos y factores clave
de su desarrollo, para detenerse después en el periodo indicado, sobre el que
hizo un somero repaso por la vida y obra de ciertos artistas reivindicables que
se desmarcaron con audacia de las corrientes estéticas de la época y entre los
que se encontraban Vainica Doble, Smash, Jaume Sisa, Mikel Laboa o Camarón.
Niño de Elche. Azote ortodoxo.
No abandonó Carrillo la mesa, pues iba dialogar en breve con
el primer invitado, José María Sanz, Loquillo. Celebrando 40 años de profesión,
el barcelonés, elegantemente vestido, subió al estrado ante la expectación de
los asistentes para obsequiarles con todo su carisma y actitud rockera en una entretenida
conversación. Tocó muchos palos, sin morderse la lengua, y mostrándose siempre
sobrado de ego. Con la proyección de varias fotografías, recordó anécdotas de
su trayectoria. Asimismo, alabó a los compositores con los que ha compartido
faenas –Carlos Segarra, Sabino Méndez, Gabriel Sopeña o Igor Paskual- y habló de
la situación actual de la música, aunque también de sociedad y política, entre
otros temas. Su sucesor en el sillón esa mañana inicial del seminario,
Francisco Contreras, alias Niño de Elche, tampoco anda falto de carisma. En una
estudiada y bien defendida alocución, si bien, a veces, salpicada de
divagaciones que no ayudaron a su entendimiento, su discurso estuvo encaminado
a explicar el flamenco en sus diferentes contextos y cómo, aunque no lo
parezca, éste ha estado siempre lejos de la ortodoxia con la que tradicionalmente
se le asocia.
Christina Rosenvinge. Didáctica compositiva.
Si la iconoclasta y provocadora visión de lo jondo del
autodenominado exflamenco sirvió para dar carpetazo a la primera sesión del
curso, la jornada del miércoles se abrió con una lección teórico-práctica
magistral sobre el oficio de componer canciones cortesía de la afable Christina
Rosenvinge, quien, además, aprovechó para reclamar mayor reconocimiento paralos
letristas y su ardua labor. Tras haber asistido a este derroche de conocimiento
y autodidactas experiencias, al todavía absorto público se le empezaba a vislumbrar la sonrisa con la presencia de José María López Sanfeliú, Kiko
Veneno. Y es que el veterano artista sacó
Kiko Veneno. El arte de la calle.
más de una carcajada a la parroquia a
pesar del deslavazado hilo argumental de su charla, compensado con suculentas
anécdotas, llamativas revelaciones –en su ‘lista de reproducción’ del momento
están Bon Iver o Kendrick Lamar- y, sobre todo, mucha espontaneidad. Por
último, Juan Ramón Rodríguez Cervilla, más conocido como J de Los Planetas,
clausuraría con la conmemoración del vigésimo aniversario del álbum de la banda
granadina Una semana en el motor de un
autobús (RCA, 1998). Abordó el impacto de dicho trabajo y detalló los actos
organizados para celebrar la efeméride, al igual que revisó la carrera e
influencias del grupo, uno de los estandartes del rock alternativo de este país,
que en los últimos años se ha ido hábilmente impregnando de las raíces flamencas.
Lidia Damunt. Poderosa sencillez.
El día siguiente continuó con Lidia Damunt que, apoyada
por su powerpoint, al más puro estilo universitario, desglosó su existencia
vital y discográfica en una ponencia íntima y divertida. Hello Cuca, junto a su
hermana Mabel y Alfonso Melero, despuntaba la valía de este talento precoz, que
publicaría por primera vez en solitario en 2008 y que cambiaría las playas de
La Manga murciana por los rigores climáticos de Suecia para proseguir, aun en
la actualidad, por una senda versátil en lo estilístico e inquieta en lo
empresarial. Y todo ello, según expuso, a pesar de las dificultades a las que
se tiene que enfrentar siendo mujer y madre en una industria como ésta. La
autora de Telepatía (Tormina records,
2016) cedió el testigo a La Bien Querida, la propuesta sonora de Ana
Fernández-Villaverde, quien desgranó los entresijos de todos sus álbumes y las
referencias de éstos. La vocalista y compositora vizcaína, métodica y organizada
cual oficinista en su labor, relató algunas de las esencias de su transición de la pintura a una música muy particular que
Antonio Luque. El dedo en la llaga.
bebe tanto de la electrónica de New
Order como de la sensibilidad de las piezas de Manuel Alejandro, entre otros ilustres nombres. Por otro lado, como cierre, apareció en escena Antonio Luque,
el hombre que conduce los designios de Sr. Chinarro. El sevillano, siempre
guasón e incisivo, mostró su punto de vista sobre diversos asuntos candentes
del negocio: la gestación de las canciones, los videoclips, los discos físicos
o los festivales, lanzando opiniones con las que no dejó indiferente a nadie
gracias a su mordaz palabra. Preguntado por si se puede vivir hoy en día de la
música, se improvisó un interesante debate al que se sumaron desde sus asientos
Damunt, La Bien Querida, J y Soleá Morente; esta última, prevista para las
conferencias del viernes.
Nacho Vegas. Acervo pop.
El capítulo final de este encuentro intergeneracional arrancó
con Nacho Vegas, que brindó al respetable una instructiva demostración de composición
tomando como ejemplo el cancionero tradicional asturiano, el folclore universal
y, particularmente, la obra de la chilena Violeta Parra, a quien homenajea en su
reciente Violética (Marxophone,
2018). El colofón llegó con Soleá Morente, algo nerviosa, pero rebosante de
desparpajo. Decidió presentarse a través de un vídeo rodado por su amigo y
cineasta José Sánchez Montes y, mediante un discurso sincero y humilde, fue
rememorando datos de su biografía y su discografía, en cuyos episodios han sido
trascendentales J, Los Evangelistas y su familia, especialmente su padre,
Enrique, del que sigue divulgando su vena más vanguardista y que, cuando lo
menciona, traslada tal emotividad que conmueve a sus interlocutores.
Propósitos inminentes
J y Soleá. Duende granaíno.
El curso no sólo sirvió para detallar retrospectivamente
las andanzas de estas figuras sino que, como no podía ser de otra forma, la
música en directo ocupó, asimismo, un lugar destacado. Por ejemplo, como
complemento al contenido lectivo, para la noche del 19 de julio se programó un
vibrante concierto de Joe Crepúsculo en el Contenedor Cultural del campus de
Teatinos de la UMA. Pero, además, en muchas de las intervenciones se disfrutó
de piezas en vivo y se descubrieron embrionarias grabaciones que próximamente
verán la luz. Este fue el caso de Kiko Veneno, que, desde su móvil, estrenó en
exclusiva las maquetas de Obvio y Ojalá, dos de los cortes de su próximo
LP Sombrero roto. O de Soleá Morente,
dinámica colaboradora en numerosos proyectos paralelos, que interpretó,
acompañada por J a la guitarra flamenca, Condiciones
de luna, pieza que aparecerá en su siguiente disco, producido por David
Rodríguez (Beef, La Estrella de David). Un J, por cierto, que precisó que Los
Planetas andan metidos de lleno junto con Niño de Elche en la confección de un
nuevo trabajo.
La Bien Querida. Canciones en un lienzo.
Por su parte, Loquillo avanzó que se halla preparando dos
álbumes: uno sobre poemas del último Premio Nacional de Poesía, Julio Martínez
Mesanza, y otro más rockero. Respecto a su actividad literaria, dijo que
contaba ya con otra novela, basada en la Barcelona de mediados de los ochenta.
Igualmente, un libro de Carlos Zanón propondrá un acercamiento al personaje, si
bien más biográfico será el que publique sobre él Felipe Cabrerizo. Mientras,
Christina Rosenvinge adelantó que editará un cancionero bajo la firma Penguin
Random House; Lidia Damunt ejecutó en la sala Bolleras como tú e indicó que prepara disco, con sonidos
electrónicos, para septiembre; La Bien Querida, tras defender Fuerza mayor -incluida en Fuego (Elefant, 2017)-, manifestó que se
encuentra en el estudio, aunque no quiso soltar ninguna pista sobre cómo será
esa futura referencia; y varias veces llegaría a empuñar su guitarra Nacho
Vegas para deleitar al auditorio, al cual informó que prepara un EP con Enric
Montefusco. Se avecina excelente cosecha.
Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 4 de septiembre de 2018.
La
Bien Querida, el proyecto
musical de Ana
Fernández-Villaverde, ha
pasado de ser una de las mayores promesas de la música alternativa
en España a convertirse en una seria realidad en pocos años, con un
estilo personal basado en letras directas y cercanas y unas melodías
muy pegadizas, acompañadas magistralmente por la producción y los
arreglos de David Rodríguez
(Beef y La Estrella de David).
Ana
se dedicaba a la pintura
hasta que su amigo J
de Los Planetas
la animó a componer sus propias canciones. Había comprado una
guitarra sólo un año antes y estaba trabajando en los temas que se
materializarían en una maqueta
que recibió un aluvión de audiciones en su página de MySpace. Más
de 150.000 visitas, convirtiéndose así en una de las más vistas de
un artista debutante en el año 2007. Es el enésimo caso de
promoción de un artista gracias a las posibilidades que ofrece
Internet, sirviéndole de trampolín para su fructífera carrera
profesional en la música.
Foto: Nacho B. Sola
El
éxito de los temas de esta primera grabación casi artesanal hacen
que el sello Elefant Records
se fije en ella y la fiche para su catálogo,
demostrando así el buen ojo que tiene la compañía para descubrir
nuevos talentos y su apuesta por la promoción de nuevos artistas de
la escena musical independiente, tarea que vienen realizando
incansablemente desde 1989. Después llegarían una serie de
conciertos hasta conseguir ver publicado su primer disco.
Corría
el año 2009, y la Bien Querida ya tenía en el mercado su primer
álbum, Romancero,
una de las sorpresas más agradables del año musicalmente hablando.
A partir de aquí, llega el reconocimiento
de la crítica
musical a su trabajo: portadas en los medios especializados más
influyentes, actuaciones en los principales festivales y varios
números uno en las listas de mejores discos del año para distintas
publicaciones. También se embarca en la gira
que le llevará a cruzar el Atlántico para promocionar la
publicación de su disco en Estados
Unidos y México.
Romancero,
con 7 canciones de su maqueta y otras 5 nuevas, es un disco de pop
delicado en el que destacan sus magníficas letras y exquisitos
arreglos, donde también se dan cita la rumba, la influencia árabe y
el electro-pop. Canciones
como Bendita,
reconversión en balada de una ranchera; Los estados generales, pop al
más puro estilo de los años 60 con ritmos latinos; la genial
declaración de amor de Corpus
Christi; El zoo absoluto, cercano al
flamenco-rock; 9.6,
con una introducción acústica que después se convierte en un
trallazo techno-pop; o De momento abril, un romántico
tema donde las palmas flamencas se funden con los arreglos de cuerda
de Mohamed Soulimane
de la Orquesta Àrab de
Barcelona, dan buena cuenta
de este gran álbum de debut de la bilbaína.
Tras
un excelente año para La Bien Querida, en 2010 pone voz a dos de los
temas del disco de Los
Planetas, Una ópera egipcia (Sony-El
Volcán): No sé cómo te atreves, a dúo con J y La veleta, en solitario.
Tras
esta colaboración, en marzo de 2011 sale a la venta su segundo
trabajo, Fiesta.
Aunque sigue la estela del pop y el folklore registrados en su primer
trabajo, es algo más ecléctico,
incluyendo nuevos géneros musicales.Como
Queridos tamarindos,
llena de ritmos tropicales; Noviembre,
conjunción perfecta entre palmas y sintetizadores; los guiños al
glam-rock de Piensa como yo;
En el hemisferio austral,
con OMD y la new wave de fondo, o este tema inspirado por sonidos de
Semana Santa: Monte de piedad. Una canción ya
incluida en la maqueta pero que fue revisada y adaptada para que
encajase con estos arreglos y cuyo resultado podéis comprobar aquí.
El
hasta ahora último disco, y tercero de su carrera, Ceremonia,
se publicó en noviembre de 2012. Aquí sí que hay una ruptura con
los trabajos anteriores. Siguen estando el pop, las letras y melodías
características, pero con un sonido más oscuro
y electrónico,
siguiendo la estela de tendencias musicales de finales de los 70 y
principios de los 80 como el kraut-rock
o el post-punk,
con influencias de grupos como New
Order y Kraftwerk,
entre otros. Muestras
de ellos encontramos en A
veces ni eso; en el
synth-pop de Luna nueva;
en Hechicera,
tema con aires flamenco-pop al más puro estilo de Los Planetas de
sus últimos trabajos o este Arenas movedizas, primer single
del álbum, donde se resume la nueva dirección que han tomado las
canciones de La Bien Querida.
Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 28 de marzo de 2013.