A finales de la década de los 60, Frank Sinatra no pasaba por sus mejores momentos, ni personales ni profesionales. En 1968 se había divorciado de Mia Farrow, con la que se casó en julio de 1966. Un enlace poco comprendido por la amplia diferencia de edad entre ambos -la actriz tenía 30 años menos que el cantante-. Por otra parte, su carrera sufrió un descenso de popularidad debido al cambio de gustos estilísticos del público norteamericano tras la invasión británica que, poco antes, encabezaron The Beatles. 'La Voz’ sobrepasaba los 50 y se encontraba algo perdido entre los jóvenes talentos que dominaban el panorama musical. El eterno crooner y seductor estaba pasado de moda. Ya no bastaba con ser un genial intérprete de standards, los grupos y solistas triunfaban con sus propias canciones.
Sinatra
no encontraba temas apropiados pero necesitaba uno con el que
relanzar su fama. Y este llegó con My
way, al que elevó a la
categoría de mito. Pero aunque siempre lo identifiquemos con él, la
canción tiene una curiosa y rocambolesca historia detrás.
En
Francia, el final de otra relación, en este caso entre la eurovisiva
France Gall y el cantante ye-yé Claude
François, sirvió de
inspiración a éste para un nuevo single. Se puso en contacto con su
amigo y compositor Jacques
Revaux y le pidió crear un
tema sobre el dolor en las rupturas de parejas. Revaux ya tenía una
balada, For me,
que iba a grabar la vocalista italiana Dalida. Pero no fue de su
agrado, así que se la ofreció a François. Le cambiaron la letra
–el encargado de escribirla fue Gilles
Thibaut- y el título por
Comme d’habitude
para que ‘Clo-cló’, como era conocido el artista galo, la
publicara en 1967. La canción, que trata de la rutina en la que se
instalan algunos matrimonios (se podría traducir por Como
siempre o Como
de costumbre), sin embargo,
no alcanzó los resultados de ventas esperados por François,
acostumbrado a cosechar importantes éxitos en su país.
No
obstante, muchos fueron los que vieron las posibilidades que ofrecía
la canción. Por ejemplo, en el Reino Unido se apresuraron a traducir
la letra al inglés convencidos de que podía tener cierta
repercusión. El manager de David
Bowie, Ken Pitt, solicitó
al músico británico que hiciera una adaptación de Comme
d’habitude y, en 1968, un
joven Bowie realiza su propia versión denominada Even
a fool learns to love.
Por distintas circunstancias, el tema no llega a publicarse, quedando
aparcado en un cajón hasta que ‘el Duque Blanco’ lo recupera -en
parte- de una forma muy peculiar tres años después.
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Paul Anka, 1961 |
Aunque,
sin duda, el más aventajado de la clase fue el canadiense e ídolo
juvenil Paul Anka.
Éste pasaba sus vacaciones de verano en Francia cuando, en un
programa de televisión, ve interpretar a Claude François Comme
d’habitude y queda
impresionado por la canción. Acto seguido, se hace con los derechos
del tema, lo reescribe, arregla y adapta al idioma de Shakespeare y
lo bautiza como My way.
La pieza toma un cariz totalmente diferente y se convierte en toda
una declaración de intenciones. Aquella canción de desamor había
pasado a ser la historia de un hombre que, en el final de sus días,
rememora los contratiempos a los que ha tenido que enfrentarse
durante su vida y narra cómo los fue superando; siempre fiel a sí
mismo, a su manera.
Enseguida
se dio cuenta Anka de que él no era el más indicado para cantarla.
Necesitaba un vocalista con más empaque y experiencia, que ofreciera
más credibilidad al interpretarla. En una fiesta en Las Vegas
coincide con Frank Sinatra y le ofrece la posibilidad de que sea él
quien la grabe. Ya había encontrado al galán perfecto para el tema.
A 'La Voz’ no le entusiasma, pero accede a registrarla, obligado
por las circunstancias. La canción quedó lista el 30 de diciembre
de 1968 y se publicó ya en 1969, dentro del álbum del mismo título,
My way (Reprise Records).
El
tema pronto adquiere una enorme popularidad y viendo esa repercusión,
David Bowie decide resarcirse, también a su manera. Él había
podido triunfar con su adaptación anglosajona de Comme
d’habitude si le hubiesen
permitido publicar aquel single
Even a fool learns to love.
Así que se desquitó de una forma brillante. Con unos acordes
similares, compuso Life on Mars?, una canción
incluida en su disco Hunky
dory (RCA Victor, 1971), con la que
parodiaba de alguna forma el My
way de Sinatra. El músico
británico diría que estaba “inspirada
por Frankie”.
La
canción ha sido versionada en multitud de ocasiones por los más
variados artistas como por ejemplo, y por citar solo a algunos, Elvis Presley, Nina Simone, Sid Vicious –bajista de The Sex Pistols-,
Estela Raval -vocalista argentina de Los Cinco Latinos- o el propio
Claude François, que la tradujo al inglés en un disco para el
mercado estadounidense en 1978. Con My
way, Sinatra consiguió lo
que necesitaba y dio un empujón a su carrera. Con esta y otras
piezas –Strangers in the
night (1966), Theme
from New
York, New York (1980)-, su
figura siguió creciendo hasta erigirse en un icono cultural, pero lo
más importante es que, con su interpretación, ha propiciado que se
convierta en uno de los temas más célebres de la música popular
del S. XX, de los que siguen emocionando cuando lo escuchas, aunque
sigan transcurriendo décadas.
Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 12 de diciembre de 2013.
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