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miércoles, 11 de noviembre de 2020

Chano Domínguez & Diego Amador: mucho duende en las teclas

©Daniel Pérez
La cita anual del Festival Internacional de Jazz de Málaga agita la actividad cultural de la ciudad durante unos cuantos días de noviembre, precisamente en un contexto, como el actual, en el que la música en vivo se recibe como maná sanador del alma. También se presenta como un ejercicio de lo más libre y democrático, ya que, además del menú previsto para las diferentes jornadas en el Teatro Cervantes, las iniciativas complementarias Málagajazz en abierto y el festival de Jazz… en tu zona, con espectáculos de entrada gratuita por diferentes espacios de la ciudad, permite a todo el público que lo desee poder acercarse a las interesantes propuestas que con tanto mimo se preparan cada año.
De camino al encuentro pianístico entre Chano Domínguez Diego Amador en el coliseo malagueño, nos topábamos con la actuación del saxofonista norteamericano Abdu Salim, en formato cuarteto, en la céntrica plaza de la Merced. No era momento para poder detenernos en demasía, pero durante unos instantes sí nos dio tiempo a sentir la misma alegría -manteniendo la preceptiva distancia social- que el animoso público concurrente en este lugar histórico que vio nacer a Pablo Picasso y homenajea con un obelisco al general Torrijos y sus compañeros fusilados tras el pronunciamiento liberal de 1831.
Seguimos nuestro recorrido por la calle Gómez Pallete, vía en la que tristemente ya no está el Onda Pasadena, mítico local en el que eran frecuentes las jams tras los conciertos durante las fechas de celebración de los festivales de jazz de antaño. No obstante, se sigue respirando arte. Alcanzamos la entrada del teatro, ingresamos por sus escaleras y enfilamos sus pasillos hasta encontrar nuestras localidades. Una vez acomodados, observamos que el ambiente era de total expectación.

Levantado el telón, antes de que comenzara el evento propiamente dicho, nos recibía un vídeo del subdirector general de Cultura de la UNESCO, Ernesto Ottone, en el que agradecía el trabajo de los artistas y profesionales del sector en estos momentos tan complicados debido a la pandemia y felicitaba a Málaga por su apuesta por la cultura como referencia de su modelo económico y social. Buen trabajo pues; gratifiquemos y festejemos entonces.

La velada continuó con otro reconocimiento, uno más, a Chano Domínguez, que tras el Donostiako Jazzaldia y el Premio Nacional de Músicas Actuales, fue galardonado con el Premio ‘Cifu’ del festival malacitano, que desde hace cuatro años honra el legado del prestigioso comunicador y divulgador Juan Claudio Cifuentes, ‘Cifu’, así como a una de las figuras del cartel de este encuentro jazzístico con treinta y cuatro ediciones en su haber. La vocalista y pianista Alicia Tamariz, quien esa misma tarde había actuado junto al flautista Fernando Brox en el Hotel La Chancla dentro de ese circuito de jazz en abierto, fue la encargada de entregar el trofeo a un visiblemente emocionado Domínguez.

©Daniel Pérez
Así, con todo preparado para disfrutar, dos grandes pianos de cola enfrentados, bajo la neblina de la luz de los focos, que proyectaban arabescos y otras formas en las tablas del escenario, más los tonos verdes y rojos del logotipo del evento, crearon un ambiente idílico para que Chano Domínguez y Diego Amador se batieran en una larga improvisación inicial que dejó absortos en sus butacas a los allí presentes.

En la segunda pieza que desarrollaron ambos se unió al cajón peruano Diego Amador hijo, quien ayudó a que los sones flamencos transitaran por el auditorio con mayor jondura durante prácticamente todo el repertorio desplegado. Después, el turno fue para que el denominado ‘Ray Charles gitano’ se arrancara al cante por rondeñas y siguiera percutiendo las teclas con una energía que le hacía dar saltos de su banqueta mientras deleitaba con su potente quejío.

©Daniel Pérez
Tras otra interpretación en solitario, ahora por parte del músico gaditano, en el que maridó algunos palos del flamenco como la bulería o la soleá con ritmos latinos, volvieron a coincidir los tres para seguir ofreciendo un coordinado espectáculo, irradiante de enorme complicidad, con el que alcanzaron esa perfecta ejecución de las blancas y las negras derrochada en toda la noche.
La intensidad de la propuesta de los dos maestros fue creciendo para goce del respetable, que, si ya estaba entregado a este coqueteo del espíritu del jazz con la raíz flamenca, conforme se acercaba el colofón, vibraba en los asientos y lo daba todo para aplaudir, hasta que, finalmente, puesto en pie, ovacionó de forma cerrada durante varios minutos el impecable recital que habían brindado estos artistas inclasificables en un género musical concreto pero sí perfectamente identificables en cuanto a calidad se refiere.

©Daniel Pérez
La correctísima evacuación escalonada del recinto por parte de los espectadores, todos con una sonrisa perenne, fue la imagen de una noche para el recuerdo que algunos continuaron en pequeños corrillos en la calle y en los bares, suponemos que para evocar la belleza de la gala que habían presenciado. Porque nunca se sabe ya cuándo será la próxima.

Artículo publicado originalmente en la web de la revista Más Jazz el 9 de noviembre de 2020.

XXXIV Festival Internacional de Jazz de Málaga: sonidos cálidos para el otoño

A pesar de los numerosos contratiempos, la nueva edición del encuentro jazzístico de la capital costasoleña se celebrará del 6 al 10 de noviembre en un Teatro Cervantes que este 2020 celebra su 150 cumpleaños. Esta trigésimo cuarta edición del Festival Internacional de Jazz de Málaga presenta una interesante programación que, aunque disminuida como consecuencia de las últimas restricciones de movilidad adoptadas en varios países europeos, se desarrollará finalmente en cuatro fechas e incluirá a figuras del género como Chano Domínguez con Diego Amador, Enrique Oliver o The Cuban Jazz Syndicate, entre muchos otros.

Si la entidad del cartel es indiscutible, el evento quedará marcado este año, sin duda, por la considerable reducción del aforo del recinto y el adelanto horario de los conciertos, pero, sobre todo, por las ausencias motivadas por la crisis sanitaria. Si ya conocíamos la cancelación de la actuación de la saxofonista nigeriana Camilla George y su banda, que debía de tener lugar en la jornada inaugural, recientemente se han sumado los aplazamientos de las respectivas giras de Kyle Eastwood y de Robin McKelle.

Centrándonos en el calendario de espectáculos, el viernes 6 se dará el pistoletazo de salida con la participación de The Cuban Jazz Syndicate, sexteto comandado por el experimentado baterista Michael Olivera y que cuenta en sus filas con la vocalista Miryam Latrece, el trompetista Carlos Sarduy, el saxofonista Ariel Bringuez, el bajista Yarel Hernández y el pianista Pepe Rivero, quien ha girado con Paquito D’ Rivera o Celia Cruz. Cada uno de sus miembros tiene interesantes trayectorias en solitario, e incluso han sido premiados y nominados en varias ocasiones a los Grammy latinos, si bien juntos proponen un viaje jazzístico con partida en la isla de Cuba para llegar a distintas partes del mundo a través de una hibridación de ritmos afrolatinos y caribeños.

El sábado 7 de noviembre tendremos uno de los platos fuertes. El pianista Chano Domínguez, uno de los protagonistas de la portada ilustrada que adorna nuestro último número de la revista impresa, recibirá el Premio ‘Cifu’ de esta edición, un galardón instaurado hace cuatro años para homenajear al carismático comunicador y divulgador de jazz Juan Claudio Cifuentes, ‘Cifu’. El reciente Premio Donostiako Jazzaldia, referente del denominado jazz flamenco, compartirá escenario con el multiinstrumentista, compositor y cantante Diego Amador, hermano pequeño de los fundadores de Pata Negra. Un músico de espíritu libre y muy singular al que Domínguez se une para, juntos, repasar sus amplios repertorios e interpretar piezas clásicas del flamenco.

Para el lunes 9 está prevista la alianza entre el contrabajista malagueño
 Francis Posé y el pianista cubano Daniel Amat, con la colaboración del baterista argentino Andrés Litwin. El trío defenderá su primer trabajo conjunto, “Hermano” (Quadrant Records, 2018), cuya continuación se espera en próximas fechas. Siete composiciones originales de Posé/Amat y una personal versión del “Tabú” de Margarita Lecuona, conforman un álbum en el que las raíces cubanas y españolas se entrelazan para dar como resultado una amplia paleta sonora de ritmos latinos y flamencos.

El broche a esta edición lo pondrá, el martes 10 de noviembre, el saxofonista Enrique Oliver con su flamante formación de sexteto. Tras publicar recientemente en cuarteto el disco “Incerteza” (Blue Asteroid Records, 2020), Oliver se alía ahora con el pianista José Carra, el contrabajista Bori Albero, el batería Guillermo McGill, el trompetista Julián Sánchez y el flautista Fernando Brox para brindar al respetable una apasionante experiencia por la que transitarán el free jazz, el calypso, la samba o el hard bop de los sesenta.

Todo esto en cuanto al programa de sala, porque, como es tradición, la organización complementa el menú durante estos días con las iniciativas 
Málagajazz en Abierto y El Festival de Jazz… en tu zona, que comprenden varias actuaciones de entrada libre y gratuita. La primera, en colaboración con las asociaciones de hoteleros y hosteleros locales, tendrá lugar entre el jueves 5 y el domingo 8 de noviembre y contará con los directos de Brox & TamarizPaula BiláThe Málaga Jazz Collective y de las formaciones lideradas, respectivamente, por el saxofonista norteamericano Abdu Salim, el trompetista manchego Enrique Rodríguez ‘Enriquito’, el saxofonista Víctor Jiménez, la vocalista Belle McNulty, el trompetista barcelonés Félix Rossy, el pianista Juan Galiardo y el trompetista gaditano Bruno Calvo en diferentes clubes, restaurantes, pubs, cafeterías y espacios urbanos de la ciudad. En cuanto a la segunda propuesta, serán Enriquito Trío, Abdu Salim Quartet, Bruno Calvo Trío y Félix Rossy Quartet los encargados de trasladar su música a algunos de los barrios malagueños entre el viernes 6 y el domingo 8 de noviembre.

Toda la programación y venta de entradas en este enlace


Artículo publicado originalmente en la web de la revista Más Jazz el 5 de noviembre de 2020.

lunes, 19 de octubre de 2020

Pablo Mazuecos: 'Hace falta una revolución de la música en directo'

El director de Clasijazz Almería nos recibe en la cafetería de este referente del género en nuestro país desde 1998 y que ha acogido en su escenario a enormes figuras de la historia del jazz como Brad Mehldau, Sheila Jordan, Benny Golson o Lee Konitz. Aprovechamos la distendida conversación con Mazuecos, aromatizada con café recién hecho, para conocer cómo han sobrellevado estos tiempos nuevos y salvajes y cuáles serán los caminos por los que discurrirá la sala sin que la incertidumbre actual afecte a su misión de predicar, educar y emocionar con la cultura. 

Aspecto de la sala de conciertos. Foto cedida por Pablo Mazuecos, Clasijazz.

¿Cómo has pasado estos últimos meses, Pablo?

Pues bien, aunque han sido difíciles. Principalmente, activando muchas iniciativas que por falta de tiempo nunca habíamos preparado, tanto en mi trabajo en el conservatorio, telemáticamente, como en Clasijazz.

¿Y cómo los ha vivido Clasijazz?

Con algunas dificultades, pero bien, resistiendo. Se tuvieron que parar todas las escuelas de música, se anularon las clases de baile swing, que son muy importantes para nosotros, ya que cuentan con 120 inscritos... Después se hizo la conversión online de los talleres...

Como consecuencia de la no presencialidad de los alumnos de la escuela, la cifra de nuestros socios bajó de 600 a 400. Igualmente, sufrimos la falta de ingresos por las consumiciones de la cafetería durante los conciertos. Sin embargo, la sostenibilidad económica del local ha sido posible, sobre todo, por la fidelidad absoluta de la mayoría de los socios, que han seguido contribuyendo a la causa.

¿Habéis recibido alguna ayuda o apoyo de la Administración?

Acabamos de recibir la primera ayuda, la de la Junta de Andalucía destinada a salas y espacios culturales por cancelación de la programación como consecuencia de la COVID-19, que nos ha venido muy bien para liquidar ciertas deudas. Pero poco más por ahora.  

No obstante, según hemos podido saber, durante el confinamiento también se han consolidado interesantes proyectos que tal vez hubiesen sido más difíciles de materializar con la carga de trabajo habitual que tenéis. Cuéntanos más detalles.

Efectivamente. Uno muy ilusionante ha sido la creación de la primera asociación de big bands de España, ABbE, con más de un centenar de formaciones participantes y sobre cuya actividad se puede conocer más en su página web.

Por otra parte, ya es una realidad Jazz Advanzed Clubs, una marca bajo la cual seis salas vamos a trabajar en objetivos afines como en la organización de giras, en compartir artistas nacionales e internacionales, facilitar entradas a los locales y programar otras actividades culturales. Se trata de Jimmy Glass Jazz en Valencia, Sunset Jazz Club en Girona, BJC Bilbaína Jazz Club en Bilbao, Jazzazza en Algezares, Murcia, Clarence Jazz Club en Torremolinos, Málaga y Clasijazz en Almería, cuya característica común es que están situados en la periferia, fuera de los circuitos habituales de grandes capitales como Madrid o Barcelona. A la espera de que se retome la actividad en estos lugares, actualmente estamos inmersos en la finalización de la página web. 

Asimismo, en esas fechas de encierro, habéis ofrecido un contenido online especial y de mucha calidad.

Así es. Este se basó en The Clasijazz Show, un espacio de conversaciones y entrevistas con grandes figuras como Marco Mezquida, Joan Chamorro, Andrea Motis o Enrique Oliver. Más de una decena de episodios que pueden seguir viéndose en el canal de YouTube. Otro puntal fundamental fue el especial de 24 horas que se realizó el 30 de abril con motivo del Día Internacional del Jazz, y que tuvo una gran aceptación. Y también se emitieron conciertos desde otros países que, en su momento, no tenían medidas tan restrictivas como las nuestras, como era el caso de Dinamarca.

El pasado 17 de septiembre, el mundo del espectáculo y los eventos se manifestaba, a través del movimiento #AlertaRoja, para dar visibilidad a la grave situación que atraviesa como consecuencia de la crisis provocada por el coronavirus. ¿Qué medidas crees que podrían llevarse a cabo para revitalizar el sector?

La periodicidad. Que haya una continuidad real en el trabajo del músico, que exista un circuito de pequeños sitios, autogestionados, aunque cuenten también con ayuda pública, en los que puedan actuar durante todo el año. El sueldo no puede depender puntualmente de los festivales y las grandes citas, que están geniales, pero es que ahora se ha visto cómo se ha tambaleado la estabilidad de los artistas y de todo lo que rodea la actividad cultural.

Siempre os estáis reinventando, pero ahora os habéis visto obligados a hacerlo por los efectos de la pandemia. ¿Cómo habéis adaptado vuestra programación mensual?

Lo hemos adaptado absolutamente todo ya. Hay un público siempre online a través de Zoom. El aforo ha pasado a ser ilimitado. ¡Fíjate qué paradoja! Con las restricciones de aforo, ahora lo tenemos ilimitado. Aunque existe la restricción física, hay mucho interés por la marca Clasijazz fuera de aquí, en otras provincias y países.

¿Cuál ha sido la respuesta de los socios y espectadores eventuales al formato online?

Muy buena. Más de lo que esperábamos. Primero lo hicimos gratuito para los socios. Pero claro, el músico también dependía de la taquilla. Y dada la calidad de las grabaciones que estamos ofreciendo, con cuatro cámaras de alta definición y realización en directo, la gente está comprando entradas.

O sea, que hay movimiento y el artista puede beneficiarse también. Igualmente, existe bastante interacción: en el escenario hemos instalado una pantalla donde los espectadores pueden saludar a través de Zoom, se escuchan las palmas entre tema y tema… Para el músico no es una situación tan fría como grabar un concierto y emitirlo. Está viendo al público. Da muy buen rollo y los que lo han probado están muy contentos con el resultado.

Pablo Mazuecos en la entrada de Clasijazz. Foto: Gilberto Márquez.

¿Consideras que los conciertos de pago a través de la red seguirán siendo ofertados con asiduidad aun cuando todo esto pase?

Yo creo que sí, porque, al final, estamos creando más demanda de cultura. Y de todo hay, pero muchos artistas han visto que se trata de un complemento perfecto a su trabajo.

También hay que realizar una labor de educación como intentamos hacer aquí. Acostumbrar a la gente a los directos, por eso nuestra escuela de música está adherida al concierto. Tienes que hacerte socio para poder verlos. Existen millones de personas en España que estudian un instrumento pero hay que educarlos para que acudan a los conciertos. Entonces, lo que hace falta es una revolución de la música en directo. De formación ya la hay.

¿Con qué planes de futuro y novedades nos sorprenderá Clasijazz?

Estará centrado en la creación de una big band profesional, guiada por la interdisciplinariedad y se seguirán potenciando los contenidos presenciales y online.

Autogestionaremos una big band profesional, la primera en España, de enero a junio. Un proyecto que se asienta en la formación, la educación y la didáctica, que realizará una gira andaluza y ofrecerá conciertos para demostrar todo el abanico de posibilidades que puede brindar una formación como ésta a una ciudad.

Dispondremos de una estructura de programación casi continua 24 horas, basada en la creación de esta big band. En el local, de miércoles a sábado, las actividades continuarán con su calidad habitual, además de acoger a los artistas internacionales de referencia que siempre quieren actuar aquí.

Y, por supuesto, esa relación interdisciplinar que se efectuará en ciclos como Cienciajazz, en un nuevo programa como Edujazz, en el que participarán los mejores divulgadores del país en las más avanzadas técnicas de educación de diferentes disciplinas, el trabajo rítmico y emocional con niños con discapacidad intelectual, etc.

Otra novedad, en la que estará integrada la cafetería, es un ciclo de cocina en vivo para que las personas que hayan adquirido una entrada de un espectáculo puedan tener acceso, dos o tres horas antes del mismo, a la demostración de la elaboración de un plato determinado con el objetivo de que lo preparen en casa antes del evento.

En definitiva, son ideas que complementan la experiencia Clasijazz, donde estamos empeñados en poner en el mismo plano las artes y las ciencias. 

Big Band Clasijazz. Foto: Manuel Rubio.

Dicen que de los momentos de crisis surgen nuevas oportunidades. ¿Qué aprendizaje te llevas de estos meses tan complejos y que puedas aplicar en beneficio de Clasijazz más adelante?

Muchísimos. Uno, digamos, esencial, que es luchar más todavía contra los elementos y que la autosuficiencia te hace reinventarte más si cabe. Porque no tenemos ayuda. Por ejemplo, ¿cómo hemos podido, después de esa bajada de socios, llegar a mantenernos a flote? Eso es un aprendizaje, quieras o no. Es una oportunidad para seguir aprendiendo. Y con aforos reducidos. Si ya de por sí son músicas minoritarias, intentar ahora hacerlas mayoritarias conlleva un reto aún mayor.

Y después que, en tan pocos meses, hemos podido desarrollar un proceso digital de gran magnitud; nos hemos reinventado con poquísimos recursos. Hemos llegado a hacer un plató de televisión en Clasijazz, con todo lo que esto conlleva.

Más información sobre Clasijazz, sus escuelas formativas y su programación en su página web.


Artículo publicado originalmente en la web de la revista Más Jazz el 16 de octubre de 2020.