Con
sus canciones y los mensajes que éstas transmiten, Bob
Marley consiguió algo que
no han logrado la mayoría de las estrellas de la música popular:
convertirse en un ídolo en todos los rincones del planeta. Su
influencia es notable en todos los continentes, con especial
trascendencia en África,
donde muchos vocalistas y grupos de la historia del rock no han
gozado de gran relevancia. Además, fue el primer icono global que
procedía de un país del denominado Tercer
Mundo.
Porque
la vida de Robert Nesta Marley no fue sencilla. Nacido en un pequeño
pueblo del norte de Jamaica,
Nine Miles, en la Parroquia de Saint Ann, creció alejado de su
padre, un capitán de la Marina Inglesa que se pasaba los días
viajando. Su adolescencia transcurrió en la capital de la isla,
Kingston,
en uno de los guetos más deprimidos y peligrosos, Trenchtown.
Allí, la música era una de las pocas salidas que tenían los
jóvenes para sortear la pobreza.
![]() |
Bob Marley en concierto. Dublín, 1980 |
Inició
su trayectoria artística ayudado por el cantante Joe Higgs y en 1962
grabó su primer single con el productor Leslie Kong. Poco después
decidió crear un grupo junto a dos amigos de Trenchtown, Bunny
Livingston y Peter
Tosh, que, junto a algunos
músicos más, formarían The
Wailers. Grabaron para
distintos sellos nacionales como Studio One, propiedad de Clement
‘Coxsone’ Dodd, obteniendo en 1964 el éxito con la pieza de ska
Simmer down.
Pasaron los años y The Wailers eran tremendamente populares en
Jamaica. El nuevo reto estaba en traspasar fronteras y presentar el
reggae al resto del mundo.
Una
de las claves para que esto sucediera fue el viaje que realizó
Marley a Inglaterra en 1972. Allí visitó a Chris
Blackwell, dueño de Island
Records, para reconducir su
carrera. Blackwell, con 3.000 libras y buen puñado de discos de ska
y rocksteady en la maleta, había dejado su Jamaica natal para
instalarse en Londres y fundar una pequeña compañía con la que
distribuir los sonidos más en boga de su país entre la población
inmigrante jamaicana del Reino Unido. Un sello que, con el paso de
los años, se erigiría en uno de los gigantes de la industria
discográfica y albergaría en su catálogo a artistas de la talla de
U2, Traffic, Roxy Music o Amy Winehouse, entre otros.
Blackwell
depositó su confianza en Marley y The Wailers y les ofreció 4.000
libras para que grabaran un LP. Ese álbum fue Catch
a fire (1973), con el
que se colocó al reggae en el planeta musical. Un trabajo novedoso,
pues hasta el momento el single era el formato estrella de
comercialización del género, y con un diseño muy original, ya que
la carpeta que contenía el disco simulaba un mechero Zippo. No
cosechó excelentes cifras de ventas pero sí permitió a Bob Marley
llegar a un público más amplio.
Por
otra parte, en 1973 se estrenaba la película dirigida por Perry
Henzell y protagonizada por Jimmy
Cliff, The
harder they come (Caiga
quien caiga, en España),
cuya banda sonora ayudó notablemente a que el reggae fuese conocido
en Norteamérica. Mientras, Bob Marley & The Wailers editaban su
segunda referencia en Island, Burnin’.
En el álbum se incluía I
shot the sheriff, tema que
llegó a versionar Eric Clapton para situarlo en
el número 1 de las listas estadounidenses en 1974. Ya era una
realidad que el reggae estaba conquistando cada vez a más seguidores
fuera de su lugar de origen.
Después
de Burnin’,
Livingston y Tosh, agobiados por el estrés de las giras, abandonaron
The Wailers para iniciar sus carreras en solitario. En el próximo
disco, Marley asumiría más protagonismo y contaría con una banda
renovada. Surgieron dudas sobre el resultado del nuevo trabajo pero
pronto serían disipadas. Y es que Natty
dread (Island, 1974) dispuso
por primera vez de los coros del trío femenino The
I-Threes, formado por
Marcia Griffiths, Judy Mowatt y su mujer Rita Marley, a la vez que
ofrecía una potente sección instrumentista con los hermanos Aston y
Carlton Barrett, el guitarrista Al Anderson y el teclista Bernard
‘Touter’ Harvey.
![]() |
Bob Marley & The Wailers. Londres, 1980 |
Natty
dread supuso el trampolín
decisivo para la música reggae y de Bob Marley como superestrella.
En febrero de 1975, se convierte en el primer álbum del grupo en
entrar en la clasificación de éxitos de Estados Unidos. Con
canciones como Rebel music
(3 o’clock road block),
Talkin’ blues,
Revolution,
Lively up yourself,
Them belly full (but we
hungry); sus composiciones
habían adoptado una temática más comprometida -denunciando la
grave situación política que atravesaba Jamaica- y contenían un
marcado trasfondo humanitario, en contra de las injusticias, la
opresión y las desigualdades sociales.
Aunque
una de las piezas que más repercusión tuvo fue No
woman, no cry. Según
cuentan, Marley la compuso en un avión camino de Inglaterra durante
una gira en 1973 y refleja los recuerdos de su juventud, época
llena de dificultades pero, a la vez, feliz junto a sus amigos. El
tema estaba acreditado a Vincent
Ford, un conocido cantante
y compositor musical de la infancia que, en los momentos más duros,
le ofrecía alimentos gratis en el comedor social que tenía en aquel
suburbio de Kingston. Esta era la única forma de que los beneficios
por los derechos de autor repercutiesen en Ford y ayudarle así a que
pudiese continuar con su obra de caridad para los niños más pobres.
Con
una nueva versión de No
woman, no cry,
perteneciente a su disco Live!
(Island, 1975) y grabada en directo
el 19 de julio de 1975 en el Lyceum Theatre de Londres, Bob Marley &
The Wailers ingresaron por vez primera en las listas del Reino Unido.
Tras Natty dread
y esas actuaciones que le siguieron, Marley se convertiría en una
figura mundial más allá incluso de su música. Era un nuevo líder
social, político y espiritual, el portavoz del movimiento rastafari
y representante de la cultura jamaicana. Aunque como suele pasar en
muchos casos, si en vida gozó de gran popularidad, ésta se
acrecentó tras su muerte en mayo de 1981 en Miami (Florida), con tan
sólo 36 años. Se iba el hombre, pero nacía el mito.
Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 6 de febrero de 2014.
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