miércoles, 23 de enero de 2019

‘Atardecer en Waterloo’, de Manuel Recio e Iñaki García

La monumental biografía de The Kinks que todo buen aficionado agradecerá leer y la mejor guía de iniciación para el neófito.

Que el mismísimo Dave Davies, poco pródigo a este tipo de gestos, abra con su dedicatoria este completo estudio acerca de la banda británica, y además lo recomiende, es para sentirse único y muy orgulloso. También dice bastante de la calidad que brota de las páginas de Atardecer en Waterloo, la biografía que el periodista Manuel Recio y el matemático Iñaki García han realizado sobre The Kinks y que ha publicado Sílex Ediciones.

Los autores, 'kinkólogos' empedernidos y grandes divulgadores de su cultura, tanto en artículos en prensa y revistas especializadas o en la organización de eventos como las Konvenciones anuales en Madrid, aseguran que han empleado algo más de dos años en elaborar este exhaustivo trabajo. Aunque, sinceramente, creo que llevaban haciéndolo toda la vida, desde que, siendo muy jóvenes, las canciones del grupo de los hermanos Davies les cautivaran para siempre. Porque rezuma laboriosidad y se constata el arduo proceso de ordenación de las abundantes fuentes que han tratado para concebir un producto singular, alejado del clásico ensayo de una 'rockband'.

Sin embargo, estos detalles no deben ahuyentar al lector indeciso. Todo lo contrario. Ya que, sí, es un ejemplar orientado al 'kinkmaníaco' -que, no obstante, encontrará información novedosa- pero igualmente para el que solo haya pasado por la música de los de Muswell Hill tangencialmente y ahora decida adentrarse profundamente en su legado. Atardecer en Waterloo está escrita con la pasión del fan sin ser una hagiografía que abuse de la adulación gratuita. Aquí hay análisis objetivo, que evita el amarillismo y la polémica, con una investigación seria y contrastada, donde prima la equidad a la hora de abordar los hechos -los felices y los oscuros, sin prevalencias- pero, sobre todo, está creada con mucho amor por las composiciones de los Kinks, esas que alimentan la existencia de sus incondicionales.

La trayectoria artística y discográfica de los Davies y de los diferentes componentes que han desfilado por la formación está holgadamente detallada en una estructura similar a una trama novelística, alejada de la mera sucesión de fechas y datos, incluso añadiendo una considerable dosis de aspectos más íntimos y personales y el contexto que los rodearon. Si bien, en ocasiones, la abundancia de citas de los protagonistas provoca un encorsetamiento del relato aun tratándose esta circunstancia de una muestra de veracidad.

De sobra es conocido que una de las características que mejor definen a los londinenses son los textos de sus temas, repletos de ironía, crítica social, cotidianidad y costumbrismo 'british'. Así que, parecía destinado que cada capítulo del libro tuviera que incluir estas referencias e hilvanar una determinada historia a través de las mismas. Los episodios se presentan divididos en varios apartados que encabezan fragmentos de letras a modo de introducción para el desarrollo, temático o temporal, de los acontecimientos narrados. De este modo, es casi de obligado cumplimiento imbuirse en la escucha de las piezas compuestas por The Kinks y prestar mayor atención a sus significados.

Una de las partes más interesantes, por lo cerca que nos toca, es la dedicada a la relación de los artífices de You really got me con España. Lo que en principio iba a ser un anexo, pero que podría desembocar perfectamente en otra publicación autónoma, está dispuesta en una extensa sección en la que se pormenorizan todas las visitas de los británicos a nuestro país, como conjunto y las numerosas de Ray en solitario. Una puesta a punto de las hojas de ruta de los primeros conciertos del 66, la gira desarrollada dos decenios más tarde o el recital de 1993, con ánimo de aclarar muchas particularidades que han estado rodeadas de mitos y leyendas. Para ello, Recio y García aportan cuantiosas entrevistas y declaraciones de testigos presenciales hasta el momento inéditas, condición ésta que comparten diversas fotografías que, de la misma manera, han visto la luz ex profeso para este tomo.

Asimismo, esta biblia 'kinky' cuenta con prólogo de José Miguel Monzón, alias el Gran Wyoming, y con la discografía comentada por Luis Lapuente, el Doctor Soul, quien desmenuza cada rodaja sonora: los álbumes oficiales de los Kinks y de Ray y Dave por separado, las antologías más recomendables, rarezas y las tiradas estadounidenses. Un curso acelerado que se recomienda completar con el material alojado en la web www.atardecerenwaterloo.com, confeccionada con motivo del lanzamiento de esta obra que ya va por su segunda edición.


Atardecer en Waterloo. Manuel Recio e Iñaki García. Sílex Ediciones. Madrid, 2017. 782 páginas. ISBN: 978-84-7737-670-5


Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 12 de enero de 2018.

‘Historia de la música disco’, de Luis Lapuente

En otro nuevo libro de Efe Eme, el Doctor Soul realiza un recorrido por la historia de la música disco, analizando las claves, el contexto, los intérpretes y las grabaciones esenciales de uno de los estilos de la música popular injustamente menos valorados. 

Lo ha vuelto a hacer. Luis Lapuente, alias Doctor Soul, el gran especialista de nuestro país en música negra, quien ya había realizado varias enciclopedias sobre el soul -la última editada también por Efe Eme en 2015, El muelle de la bahía-, firma en esta ocasión Historia de la música disco, la primera que se publica en castellano. Un formidable repaso por los entresijos de este movimiento artístico y estético que agitó las pistas de baile desde finales de los setenta y revolucionó la forma de practicar la canción pop, cuando las guitarras comenzaron a ceder el paso con mayor asiduidad a los sintetizadores, dejando un importante legado que llega, de una u otra forma, hasta nuestros días sustentado en una de sus principales razones de existencia: el ritmo.

Ahora, cuando se cumplen cuatro decenios de algunos hitos de su momento cumbre como el estreno de la película Fiebre del sábado noche, la inauguración de la discoteca Studio 54, el debut en formato largo de Chic o la salida al mercado de I feel love de Donna Summer, Giorgio Moroder y Pete Bellotte, Lapuente firma este pionero volumen que hace justicia ante el poco interés mostrado en nuestro país a la hora de abordar el género, tanto por la crítica como por el público. Pero la efeméride no esconde ni un ápice de oportunismo, ya que el médico y periodista musical lleva años divulgando los sonidos del segundo Verano del amor desde distintas revistas especializadas o en su espacio dentro del programa de Radio 3, Sonideros y, más recientemente, con la especie de resumen de esta obra que supone el artículo aparecido hace unos meses en el número 11 de Cuadernos Efe Eme.

Entrando en materia, Historia de la música disco incluye unas palabras de bienvenida a cargo de dos tótems de la talla de Giorgio Moroder y August Darnell, a.k.a. Kid Creole, y prólogo del presentador de Hoy empieza todo de Radio 3, Ángel Carmona. Aunque dividido en varios capítulos, se podría establecer una separación alternativa en dos bloques bien diferenciados. Una parte inicial, encabezada por una aclaratoria y muy útil cronología, en la que encontramos una ágil narración para diseccionar la historia de este estilo. Aquí sobresalen anécdotas memorables como la gestación, en la Nochevieja del 77, del Freak out de Bernard Edwards y Nile Rodgers con la participación involuntaria de Grace Jones, o la triste cruzada que provocó la pira de vinilos durante la Disco demolition night.

A continuación, en ese cronológico relato de los hechos, se enumeran todos los agentes musicales que han dado lustre al movimiento, desde los precursores, pasando por los auténticos dioses y desembocando en los que más fielmente han recogido sus influencias, con particular consideración al, muchas veces, maltratado eurodisco. Por supuesto, sin olvidar la fructífera aportación nacional: Barrabás, Baccara, Manolo Gas o Sirarcusa (Ramón Arcusa y Manuel de la Calva, del Dúo Dinámico).

Además, se citan otros elementos que tuvieron gran relevancia en la popularización de dicha corriente estilística, tales como la moda, los clubes, los sellos discográficos, el formato maxisingle, las drogas, la comunidad homosexual, el cine blaxploitation o la icónica bola de espejos, entre otros. No obstante, el mayor protagonismo recae en las bandas, solistas y las carreras por separado de los miembros de determinados grupos que se describen -lamentablemente, casi siempre de forma sucinta- acompañados de una selección destacada de su discografía y entre los que se intercalan imágenes en blanco y negro, en ocasiones, a toda página. Por último, mediante un diccionario de términos, se catalogan alfabéticamente una serie de bandas y solistas -muchos recordados por su condición de 'one hit wonders'-, productores, compositores, ingenieros de sonido, músicos y DJ's que, igualmente, contribuyeron a la difusión de la causa y que no se exponían anteriormente en otros pasajes del libro.

En un segundo apartado, según esta singular distribución en dos que hemos apuntado, hallamos una amplia sección de referencias discográficas, repartidas entre grupos y solistas estadounidenses y europeos y entre los que mezclan el rock y otros géneros con la música disco. Del mismo modo, Luis Lapuente nos obsequia con una dosis de pasión y gusto personal para recomendar los álbumes fundamentales, sus ciento once temas favoritos y quince gemas que anticiparon la era disco.

Junto con la bibliografía y el siempre necesario, para este tipo de trabajos, índice onomástico, se pone un broche de oro a este magno tratado musical que asegura horas de diversión, agradables sorpresas y adquisición de conocimientos tanto si se utiliza como guía, para consumir en pequeñas cantidades, como si la lectura continua se adereza de la banda sonora propuesta. Dispónganse a descubrir, valoren sin prejuicios y, sobre todo, disfruten bailando con Moroder, Cerrone, Bee Gees, Sylvester, Gloria Gaynor, ABBA, Boney M, Patrick Hernandez, Ryan Paris, Josep Llobell y una largo etcétera de llenapistas.


Historia de la música disco. Luis Lapuente Montoro. Efe Eme. Valencia, 2017. 324 páginas. ISBN: 978-84-95749-18-5.


Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 21 de diciembre de 2017.

Dreyma, días de vino y pizzas

El dúo malagueño formado por Cris y Mel acaba de publicar un EP de debut, homónimo, que está siendo presentado en una gira por toda España

Todo está yendo muy rápido para ellas. Hace poco más de un año Cris y Mel, es decir, Dreyma, comenzaban a intercambiar ideas y propuestas musicales por e-mail para moldearlas en el local de ensayo sin mucha más pretensión que la de divertirse. Pero esas sesiones de pruebas, en las que todo fluía con abundante naturalidad, como "flores en el agua", pronto dieron sus resultados, materializándose en canciones que, escaso tiempo después, fueron registradas en un EP homónimo grabado en el estudio junto a Fran Corpas.

Posteriormente, el sello Discos Imaginarios se interesa por su trabajo y en septiembre les edita dicho EP, un espaldarazo definitivo para echarse a la carretera y presentar su intenso directo por distintos lugares del país. Se hace realidad así el sueño del dúo de poder llevar a cabo la gira Come and dance with me, con la que muestran su sonido de etéreas voces perfectamente ensambladas, guitarras incisivas y pesadas bases que juguetean con loops.

En el edén de los sueños y los colores. Foto: Génesis Apolo.

Precisamente esto es lo que fielmente han querido transmitir en los cinco temas de Dreyma (Discos Imaginarios – Ondas del Espacio, 2017), en el que el pop más experimental y la electrónica se abrazan para desarrollar sugerentes paisajes de dreampop, trip hop o synthwave, "todo ello rodeado por ballenas, delfines y unicornios", como a ellas les gusta añadir. 22 minutos que se abren con Monday Frida, corte para el que recientemente han difundido su videoclip y en el que rinden homenaje a la pintora Frida Kahlo. "Para nosotras es más que una inspiración. Ella usaba su imaginación para escapar de sus emociones, del día a día, de la lucha tanto interna como externa que afrontó durante toda su vida. Las flores, los colores vivos y sus 'alter ego' la hacían más fuerte. La tomamos como ejemplo y reflejo de, mucha veces, circunstancias que nos acompañan o llegan por sorpresa. La canción contiene esos fragmentos de depresión, amor y oniria mental que también están relacionados con la artista mexicana, nos inspiraron desde las cartas que escribía a sus amantes, su sufrimiento y la amiga imaginaria que inventó en su infancia. [La frase de la letra] 'come and dance with me' es una invitación a mostrar el interior, los paisajes de la imaginación y sus maravillas".


El primer avance de este trabajo de debut fue Rým, pieza que trata de tener diferentes estados de ánimo, algunos que absorben y otros que liberan, mientras que el título se refiere a la convergencia del significado y la palabra 'espacio' en varias lenguas escandinavas. No en vano, para Dreyma, cuya traducción del islandés es 'soñar', la mitología nórdica es una sus mayores musas. "La cultura escandinava nos remueve, nos inspira, nos atrae y nos provoca. Tal vez la amalgama de paisajes, con sus bosques y horizontes, la cultura, el frío, la oscuridad, que nos lleva directamente a pensar en las emociones, en su control, en el vacío, en el amor, en toda esa corriente de sentimientos que el ser humano a veces trata de controlar o conocer, nos hace acabar escribiendo, normalmente, sobre la exteriorización de las emociones, del contraste entre estas, de la tristeza y de la felicidad que a veces llega en momentos que son un instante o momentos que se hacen eternos".

Otra celebridad que está presente en el disco es el escritor Charles Bukowski, en El domingo es de Bukowski. "Es un autor que nos gusta mucho. Lo del domingo es por las resacas y ese efecto anestesia que se crea en la nostalgia del final del fin de semana. Si volvemos a lo de la resaca, en El domingo es de Bukowski hacemos unos guiños a Women y Ham on Rye [La senda del perdedor] con: '300 hundred hangovers, don’t become obvious yourself'". La oda a la amistad y el amor que supone L.I.A.B. (siglas de Leaf In A Box) y la evocadora Fuego, completan este ramillete musical tan íntimo. "Nos inspiran muchas cosas, sonidos, olores, recuerdos, pero sobre todo escribimos desde nuestro interior y desde nuestras experiencias".


A Cris y Mel, que se han repartido las labores de composición y escritura de las canciones, les encanta cuidar los detalles al máximo, como puede observarse en el aspecto visual de su propuesta. Ambas se han encargado del diseño y la ilustración de este coqueto EP limitado a 50 copias que contiene, además del CD, un fanzine para colorear y una pegatina de Frida Kahlo. "Es nuestra naturaleza. Nos gustan los detalles, sobre todo si algo es especial. Elaborar un primer EP de forma física para nosotras era algo maravilloso y entre la fluidez de las cosas lo hicimos lo más artesano, personal y sencillo posible. Los colores y visuales son parte de nuestros gustos y formas creativas en las que más nos movemos. Componemos nuestro propio entorno no solo en lo musical, también en lo visual. Ahora mismo tenemos muchas ideas e imágenes que queremos adaptar a nuestro sonido".

Esta "mutación de una intensa amistad" que comenzó como mero divertimento en unos ensayos acompañados por vino -otras veces vermú- y pizzas, se ha convertido en una sólida realidad que no puede dejar de crear. Y es que, además de los diferentes conciertos que planean en salas y festivales, en 2018 tendrán nuevo material discográfico y videográfico y otras sorpresas que irán desvelando.


Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 29 de noviembre de 2017.

martes, 22 de enero de 2019

‘Fiebre de vivir’, de Jesús Ordovás

El periodista ferrolano hace un recorrido por la música de los setenta en España a través de entrevistas, artículos aparecidos en el semanario 'Disco Exprés' y el libro 'De qué va el rrollo', editado originalmente en 1977 por Ediciones de La Piqueta.

La incontinencia bibliográfica de Jesús Ordovás ha dejado de ser noticia últimamente para convertirse en una sana y necesaria costumbre. Que cada cierto tiempo nos deleite con sus recuerdos e investigaciones y desempolve su archivo, repleto de documentos sobre la historia musical de nuestro país, habría que agradecérselo algún día de una forma especial. Si hace escasos tres años veían la luz sus memorias personales 'on the road' de los 70 y 80 en El futuro ya está aquí (Huerga y Fierro) y el año pasado recreaba la 'historia oculta de la movida' en Esto no es Hawaii (Efe Eme) -además de otros trabajos como una biografía de John Lennon (Sílex Ediciones)-, ahora le toca el turno a Fiebre de vivir. Apocalípticos y desintegrados en el rock español de los 70, un libro que podría situarse cronológicamente entre los dos anteriores.

Aunque casi siempre se le identifica como el cronista oficial y uno de los testigos principales de la movida, en esta ocasión se remonta a las postrimerías de los sesenta y cubre toda la década de los setenta para buscar las claves, sociológicas y musicales, que desembocaron en esa explosión de creatividad que se vivió en los ochenta. Fiebre de vivir es una recopilación de las propias vivencias de Ordovás, así como una selección de jugosas entrevistas -muchas inéditas-, artículos y extractos de sus colaboraciones para Disco Exprés, algunas bajo sus seudónimos Job y Julia Aguasfuertes, y la reproducción íntegra, respetando el lenguaje y particularidades, de De qué va el rrollo. Sí, con dos erres.

Con una impagable portada, un título inspirado por el primer álbum de Moris grabado en España y paródica referencia en el subtítulo de la famosa obra del escritor y semiólogo italiano Umberto Eco, Jesús Ordovás divide este nuevo volumen en siete capítulos. Los cinco iniciales abarcan los grupos de pop nacionales a caballo entre los 60 y 70 que comenzaban a tener repercusión en el extranjero (Los Bravos, Canarios, Barrabás), los éxitos asociados al sonido Torrelaguna (con particular atención a la labor de Rafael Trabuchelli y Waldo de los Ríos), el pop y rock catalán, el rock andaluz (con epicentro en Sevilla y Triana y Veneno como estandartes) y el rock madrileño. De esta forma, se plasman aquí conversaciones con figuras como Fernando Arbex, Juan Reyzábal (Módulos), Pau Riba, Gualberto o Moris, entre otros.

En el sexto, Ordovás reúne una antología de sus columnas para Disco Exprés desde 1975 -Rollos díscolos- y, en menor número, de sus 'Movidas poprockeras', nombre de su espacio en la revista Sal común. Un popurrí de crónicas de conciertos, de festivales míticos (15 horas de pop Ciudad de Burgos -el de la Cochambre-, Canet Rock), reflexiones y experiencias diversas sobre la escena underground, críticas de discos y, sobre todo, entrevistas. Suculentos encuentros con bandas y solistas – Burning, Tequila, Vainica Doble, Rosendo, Hilario Camacho, Sisa...- pero también con otros personajes relevantes de la industria como el promotor Gay Mercader, el productor y fundador del sello Gong, Gonzalo García Pelayo, o el periodista Carlos Tena. No obstante, si bien se entiende que por la época diseccionada en este libro estaba más que justificada la aparición de determinados textos, hay que reprocharle que haya repetido ciertos pasajes ya mostrados en El futuro ya está aquí.

Las últimas páginas quedan reservadas para De qué va el rrollo, ensayo de 1977 con el que se pretendía explicar y dar visibilidad a un movimiento minoritario que empezaba a destacar tras el fin de la Dictadura y que venía expresándose artísticamente mediante notables discos, revistas o cómics. Leído hoy, con la perspectiva de los años, ofrece una atractiva panorámica del momento histórico en el que se desarrolló esta eclosión creativa, pieza fundamental de los cimientos para los aires de libertad que se respirarían poco después. Del mismo modo, supone una inmejorable ocasión para disfrutarlo sin tener que acudir al mercado de segunda mano y sus inflados precios.

Y si por todo este sugerente contenido no fuese ya lo suficientemente recomendable, hay que subrayar que Fiebre de vivir está cuidadosamente editado por Efe Eme, sinónimo de rigor y calidad, que continúa con su impecable labor de divulgación musical y cultural en su web y las distintas publicaciones en papel, como los heroicos Cuadernos Efe Eme o interesantes colecciones como Buenas Vibraciones, de la que se ha anunciado recientemente una historia de la música disco firmada por el Doctor Soul, Luis Lapuente.


Fiebre de vivir. Apocalípticos y desintegrados en el rock español de los 70. Jesús Ordovás Blasco. Efe Eme. Valencia, 2017. 269 páginas. ISBN: 978-84-95749-17-8


Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 21 de noviembre de 2017.

miércoles, 16 de enero de 2019

'Las músicas de nuestro tiempo. El universo pop', de Álvaro Alonso

Una obra que repasa los estilos y artistas más representativos e influyentes de la historia de la música popular del siglo XX.

Estamos ante uno de esos inexplicables ejemplos de escasa popularidad si nos atenemos al exhaustivo material y calidad del contenido, ya sea por una fallida estrategia de promoción o simplemente una ausencia adecuada de la misma. No obstante, si aún no han tenido la suerte de que repose en sus manos, un rápido rastreo por librerías tradicionales o por las de la red le permitirá hacerse con este libro que, desde ya, debe catalogarse como imprescindible, tanto para profesionales y/o aficionados inquietos como melómanos curiosos y otras gentes de bien.

El cometido no era nada sencillo: condensar en menos de trescientas páginas la historia de la música popular del siglo XX. Sin embargo, Álvaro Alonso lo solventa con maestría. Las músicas de nuestro tiempo. El universo pop es un fascinante recorrido por los diferentes estilos musicales -y sus numerosas ramificaciones- que se han ido desarrollando durante los últimos decenios, así como por los grupos, artistas, discográficas, compositores, musicólogos, discjockeys y demás agentes moldeadores de cada tendencia y el contexto en el que surgieron para que después se consolidaran en nuestro imaginario colectivo. Todo ello con un didáctico resultado a pesar de la dificultad que entraña la acotación temporal de los mismos o la propia delimitación entre una amplísima variedad y la constante evolución en algunos casos.

Pero este volumen también es una reflexión filosófica, al mismo tiempo que funciona como ensayo social y antropológico, pues la evolución de una determinada manifestación artística es indisociable al conocimiento de las particularidades y avances de la sociedad que determinan que un fenómeno como el de la música popular se haya podido erigir en un movimiento de masas. Es una de las impresiones que se extraen de un primer bloque explicatorio e introductorio a lo que se enfrentarán en las sucesivas páginas y en el que se abordan temas como la trascendencia de las innovaciones tecnológicas, las ideas políticas, la fusión multicultural o el papel que juega la música en otro arte como el cine.

Partiendo de una división estilística inicial: pop, rock y músicas del mundo (el interés que se le otorga es una muy agradable noticia en estudios como el que nos ocupa), se da paso al meollo de la obra, un segundo -y el más amplio- apartado en el que desfilan los estilos musicales más significativos y conocidos, con una especial atención a las músicas de raíz negra, sin olvidar otros que no disfrutan de tanto espacio en las enciclopedias como el tropicalismo o la música latina, entre otros. Cada uno minuciosamente desgranado para conocer sus datos esenciales, los artistas clave, las zonas geográficas de acción, los principales compositores, productores o los sellos con mayor actividad. Por eso, aquí aparecen Bill Haley, Elvis Presley, Sam Cooke, The Beatles, The Rolling Stones... (continúen añadiendo los que estimen conveniente) pero también The Orioles, Townes Van Zandt, The Nice, Lee Scratch Perry o Kool Herc. Igualmente, la mujer dispone de una relevante cuota de presencia en distintas épocas: los grupos de soul de chicas, la chanson o la revolución femenina en el rock.

Y es que, desde un principio, se pone de manifiesto que históricamente se han seguido los cánones que ha impuesto el mundo anglosajón, si bien cada vez es más habitual y necesario sobrepasar esos límites. Esto último explica que en los criterios de selección de nombres en el libro haya primado la importancia y repercusión posterior en lugar de lo que tradicionalmente han dictado las siempre discutidas listas de éxitos. De ahí que el tercer y final capítulo deje una puerta abierta a una futura investigación en profundidad sobre lo que se ha venido en denominar 'las nuevas músicas', ya que, en un mundo globalizado, los ritmos étnicos, la new age o el flamenco están abriendo nuevas perspectivas sonoras y vías de experimentación que hasta hace poco eran impensables.

Fundamental se antoja, en este sentido, la labor de los divulgadores. Y Álvaro Alonso es uno de los que se preocupa bastante por transmitir sus inquietudes. Doctor en Filosofía, docente e investigador pero, sobre todo, amante de la belleza que emana de esos preciosos artefactos de plástico con microsurcos que giran a distintas revoluciones por minuto, lleva muchos años difundiendo su buen gusto musical desde distintos frentes como el notable blog Música para la NASA, las páginas de El Cultural de ABC, el programa de radio Días de vino y rosas o desde sus distintos perfiles en redes sociales. Síganle la pista porque, además, se encuentra trabajando en un ambicioso proyecto bibliográfico sobre Gene Clark, que verá la luz en 2018.

Las músicas de nuestro tiempo. El universo pop puede abrumar si es leído linealmente a consecuencia de la abundante cantidad de datos que arroja, aunque también ofrece una visión panorámica de la música popular casi cronológica muy interesante. Lo que no deja lugar a dudas es que debe convertirse en indispensable como manual de consulta.

Las músicas de nuestro tiempo. El universo pop. Álvaro Alonso Trigueros. Editorial Dykinson, S.L. Biblioteca de Humanidades Contemporáneas. Madrid, 2010. 296 páginas. ISBN 978-84-9772-293-3


Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 8 de noviembre de 2017.

martes, 15 de enero de 2019

Break the Senses, contundencia sonora

El trío procedente de Vélez-Málaga, una de las sensaciones del momento en la provincia y habitual en los primeros puestos de los certámenes de bandas emergentes, está llevando su enérgico rock por toda España con su álbum de debut, Perfect nature (2016), a la espera de dar un deseado salto internacional. Hablamos con ellos largo y tendido sobre su trayectoria, las peculiaridades de la industria musical y otros asuntos que les preocupan. ¿Que aún no los conoces? Deberías. 

Me cito con los integrantes de Break the Senses en una terraza de una céntrica plaza malagueña ya que están en plena promoción de su flamante primer disco, Perfect nature. Sin embargo, la casualidad hace que nos encontremos por el camino, así que la conversación comienza por las calles que conducen a la cafetería. Ya sentados, con unos refrigerios sobre la mesa, el bullicio de la zona y una agradable tarde acompañarán una amena charla con Ana Rocío García, vocalista principal y guitarra, Priscila Rey, bajo y coros, y el batería Marcelino de la Torre.

Todo comenzó como un favor, para no perder una actuación ya confirmada en un garito. Marce se unió a última hora a Ana Rocío y Priscila para tocar en un concierto al que el baterista habitual no podía acudir. El resultado fue más que satisfactorio: “Esto es lo que queremos: potencia”, exclamó Ana Rocío nada más terminar el bolo. Hacía poco que habían cambiado su nombre a Break the Senses, después de que se denominaran Not Only Punk, una formación en la que las dos chicas participaban desde su época de instituto, en 2012, y en la que habían militado varios baterías sin que consiguieran el sonido ni el estilo que anhelaban. Desde ese momento, en 2014, comenzaron a aplicarse con más ahínco en la composición de nuevos temas y en el montaje de versiones para foguearse por los escenarios.

Break the Senses, compenetrados. Foto: Gilberto Márquez.

Aumentar el repertorio fue de lo más normal, una vez que tres personas se ponen de acuerdo y saben lo que quieren. Ellas ya habían hecho el trabajo más grande. En el momento que llega la unión de los tres, la evolución es natural. Salen cosas nuevas sin tener que pensarlo demasiado”, indica Marce. Algunos de los secretos del éxito de Break the Senses se encuentran en esta cohesión y en intentar ofrecer un repertorio original, tanto en las canciones propias como en las ocurrentes revisiones de piezas de artistas conocidos, tratando de huir de lo convencional. “Prácticamente, nuestras versiones van dirigidas a un público extranjero. Porque a los españoles, si no les pones AC/DC o algo muy clásico o muy conocido no saben cuál es. Tenemos, por ejemplo, muchas canciones modernas como Breaking ball (Miley Cyrus), I kissed a girl (Kate Perry), Radioactive (Imagine Dragons) pero en plan rockero”, aclara Ana Rocío. “Y eso sorprende mucho a la gente cuando lo escucha”, añade Priscila.

Sobre el tipo de público que vibra con su propuesta, Marce mantiene una teoría: “Sin haber una diferencia exagerada, los extranjeros son más receptivos a escucharnos que los españoles. Son como más tolerantes a escuchar cosas nuevas. Hemos tocado mucho en hoteles cuando su mayoría de clientes eran turistas foráneos. Si eran nacionales ni nos llamaban. Nos ha pasado así, no porque queramos, sino porque ha coincidido que nos gusta este tipo de música y que se parece más a la que escuchan ellos”.

No es de extrañar que entre ceja y ceja tengan proyectar su carrera internacionalmente, como reconoce Ana Rocío: “Lo primero que pensamos fue: 'tenemos que movernos fuera'. En España no creo que tengamos nuestro hueco. Creo que vamos a tener más hueco fuera que dentro. Pero claro, estamos aquí, tenemos que aprovechar que la gente de aquí nos conozca”. Y es que, a pesar de la necesaria exposición en la prensa local, también están en conversaciones con diferentes sitios en el extranjero. Incluso algún medio especializado de lengua inglesa ya se ha interesado por su obra.

Independientemente de que estos acercamientos fructifiquen, ellos prosiguen con su actividad. Ana Rocío es la compositora habitual, aunque admite que, a veces, necesita la ayuda de sus dos compañeros para terminar algunos cortes. Otras veces es Priscila la que inicia una idea y después todos finalizan la música. “Hay aportaciones de todos”, indica la vocalista que, a la hora de la creación, “mis influencias son de la música que escucho: Muse, Biffy Clyro, Nirvana, Placebo... Pero no sé, es que no pienso en algo concreto; me sale”. A lo que Priscila replica, “lo difícil es crear un estilo propio. Es muy bonito que te digan, joder es que he escuchado esta canción y sonáis a Muse. Vale. Me halaga por una parte, ¿no?. Porque, joder, Muse es Muse, ¿sabes? Pero por otra digo, vale, pero no quiero tampoco ser una copia de Muse. Entonces, una cosa son las influencias y después, lo más difícil, es intentar sacar tu propio estilo. Aunque yo creo que nuestro estilo ya lo tenemos más que definido”. “Lo que no puedo hacer es adaptarme a lo que escucha la mayoría de la gente para gustar a un público. Nosotros hacemos lo que sentimos y... ya encontraremos nuestro público. Si no está aquí, estará en otra parte, lo vamos buscando poco a poco. Es que yo no puedo hacer algo en plan, por ejemplo, Extremoduro, porque a la gente le guste”.

Perfect nature, un gran paso para la conquista

Inevitablemente, la conversación se va orientando hacia los detalles que conforman su LP Perfect nature, uno de los motivos primordiales de este encuentro que, además, tiene una espléndida portada diseñada por el artista malagueño Daniel Díaz Godoy. Un trabajo compuesto por 12 temas -de los cuales, dos son instrumentales-, autoeditado y grabado en su propio local de ensayo, de forma artesanal, mezclado y masterizado por ellos mismos, que arroja un magnífico resultado a pesar de que el power trío no contaba con conocimientos previos en estas labores. “Suena mucho mejor de lo que yo esperaba”, dice sonriendo la bajista. “El próximo sonará mejor porque ya hemos grabado nuevos temas en estudio”.

Break the Senses resultaron ganadores del segundo premio del concurso MálagaCrea Rock de 2015 y el dinero obtenido lo invirtieron en el disco. Igualmente, el galardón ofrecía la oportunidad de registrar tres nuevos temas que se incluirán en un futuro álbum de la banda. Asimismo, han sido vencedores de un premio en Huelva, el HoleaStar, que consiste en la grabación de cinco canciones en el estudio La Mina de Raúl Pérez en Sevilla. “Así que, tendremos completo un segundo disco que nos ha salido gratis por nuestros propios méritos”, puntualiza orgullosa Priscila.


Un Perfect nature cuyos cortes son muy distintos entre sí, según nos cuenta Ana Rocío. “Te encuentras con Wherever you go, por ejemplo, que es bastante más tranquilo que otros como Eternal life. En cuanto a la temática de los mismos, “puedo estar hablando de amor, de superaciones personales, injusticias, miedo, conspiraciones... muchas cosas”. “Nos interesa mucho el tema político, la situación social. Aunque no directamente; utilizamos muchas metáforas. También es verdad que las letras pueden tener diferentes interpretaciones según el oyente”, manifiesta Priscila.

En su página web se puede consultar su apretada agenda de conciertos. Una gira de presentación del álbum que, sin embargo, no está exenta de dificultad en cuanto a cerrar actuaciones se refiere. No son pocas las negativas que reciben de los locales ante su deseo de tocar, por no hablar de los altos alquileres a los que tienen que hacer frente en algunas salas o las que únicamente prefieren que se presenten con versiones. Eso sí, “una vez que nos dan la oportunidad de tocar, repetimos o vamos a repetir seguro. Estamos teniendo suerte en este sentido”, dice Marce con rotundidad. Los cuatro coincidimos en que la vía esencial de supervivencia para el músico hoy en día es el directo, tal y como están las ventas de discos. Y en un lugar privilegiado en este aspecto están los festivales. Aunque han participado varias veces en el que se organiza en su tierra, el Weekend Beach Festival de Torre del Mar, del que llegaron a ganar el II concurso de bandas en 2015, no les resulta fácil entrar en cartel en los numerosos eventos de este tipo que se celebran por nuestra geografía. “Interesa más tocar en un festival que en una sala pero es que no hay manera”, se lamenta Priscila. “Siempre están los mismos grupos. Habré escrito a 300 pero no responden”. [...] “En una sala te pueden ver 50 personas y en un festival, si acuden grupos importantes, de la gente que compra la entrada pueden verte 300 o 500, depende del festival que sea. Pero claro, necesitas un padrino detrás. El problema es cómo encontrarlo si no tienes la oportunidad de tocar”, matiza Priscila.


Era recurrente hablar de las redes sociales cuando éstas se han convertido en un vehículo imprescindible para la promoción de artistas. “No le damos importancia al número de seguidores, eso se la da la gente del mundillo. Eso sí, nos interesa que la gente nos haga caso en redes sociales porque las discográficas cotillean el Facebook”, sentencia irónica Priscila. “Intentamos darle al público fotos, noticias, vídeos de los viajes que hacemos... Una material que la gente agradece. Sí es verdad que, de tanto hacer ruido, cada vez aparecen más personas en los conciertos”. En esto coincide Ana Rocío: “Simplemente le damos importancia a que la gente se interese, aunque sea de manera online, en nosotros, en lo que estamos haciendo”.

Y lo que hacen es mucho más de lo que se ve sobre las tablas. “Te conviertes en un empresario porque haces de todo. A veces, dedicas más tiempo a enviar correos y a contactar con gente que a componer, a tocar, a disfrutar. Llega un momento en el que te desvías un poco del objetivo”, señala Priscila. Pero el futuro se avecina próspero a raíz de las palabras de Marce. “Sabemos que esto es un trabajo que conlleva mucho tiempo. No es llegar y besar el santo. Nos hace falta mucha experiencia y esto nos dará más contactos, vamos a tocar más, nos van a conocer más. En este sentido no tenemos ansiedad. Por mucho que las redes sociales vayan a una velocidad muy grande. Pero también es una carrera de obstáculos. Muchos grupos duran 6 meses, ¡eh!... Tenemos ilusión, podemos, seguimos y estamos viendo los resultados casi a diario. Hace poco ni nos imaginábamos tocar en Madrid o en Zamora, ganar el concurso del Weekend Beach, el segundo premio del MálagaCrea. Casi sin darnos cuenta vemos que hemos conseguido muchos pequeños logros”.

De esta forma, nos levantamos, abonamos las consumiciones y nos hacemos unas fotografías para la posteridad. Después enfilamos las mismas calles por las que habíamos venido. Mientras conversamos, ellos se irán deteniendo para dejar copias de su álbum en los contados establecimientos en los que todavía puedes hacerte con un CD físico.


Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 2 de septiembre de 2016.

miércoles, 9 de enero de 2019

Mars Music Academy: segunda incursión para la conquista del espacio

La escuela de autogestión musical para artistas independientes celebró su segunda edición los días 14, 15 y 16 de abril en La Térmica, el centro de cultura contemporánea de la Diputación de Málaga

“Lo más importante en la vida es hacer las cosas con pasión”. Esta frase de la compositora y vocalista Carmen Boza, pronunciada durante su intervención en la jornada inaugural de Mars Music Academy, puede resumir perfectamente el ambiente vivido durante los tres intensos días en los que se desarrolló un curso que ha reunido a más de veinte 'tripulantes' y casi cuarenta 'cosmonautas' bajo un objetivo común: la Música.


Carmen Boza. Canciones de alta costura.
Fotos: Gilberto Márquez
Tanto Boza como Virginia Maestro y DJ Rune (Shotta finalmente no pudo acudir por motivos personales) fueron los encargados de participar en las clases magistrales Experiencias: Las historias de artistas extraordinarios. Tres distendidas charlas en las que cada uno habló de sus inicios en la música, de su día a día en la profesión, del proceso creativo y compositivo, la importancia del uso de las redes sociales como instrumento de promoción, la relación con los fans o las particularidades de sus trayectorias discográficas, además de responder amablemente a las preguntas del público-alumnado y, en el caso de las féminas, interpretar también algunos temas con el único acompañamiento de sus guitarras. Otros de los aspectos relevantes que se trataron en las ponencias fueron las vicisitudes de las distintas -y exitosas- campañas de micromecenazgo que los tres han llevado a cabo para autoeditar los discos La mansión de los espejos (Carmen Boza), Blue bird (Virginia Maestro) y Cuestiones como el lenguaje, álbum que el productor y deejay sevillano comparte con el emcee Trafik.

Por otra parte, las intensivas sesiones de formación dirigidas por los diferentes profesionales de la industria musical que se congregaron en la salas de La Térmica contaron, como el año pasado, con la presencia de los ingenieros de sonido Daniel Pineda y Miguel Olmedo, directores de los estudios Moby Dick y Artesonao, respectivamente, quienes ofrecieron una clase magistral sobre producción musical; la empresa de distribución digital La Cúpula Music, en esta ocasión, representada por Joan Sordé y Alfons Serra, los cuales hicieron un recorrido por los formatos de edición de música a lo largo de la historia y la evolución en ventas de los mismos, así como los propios procedimientos de distribución digital de música; los abogados, especialistas en música, Rodrigo Gallego y Paul Rivas, del bufete Gallego-Rivas, que abordaron los entresijos económicos que generan los derechos de autor; y la conferencia correspondiente a marketing y prensa, impartida por dos de las organizadoras de Mars Music Academy, María Godoy (Srta. Red) y Ary Blue (Flow Freaks).

Virginia Maestro. Recuerdos de Nashville
En cuanto a las novedades de esta segunda edición, hay que destacar uno de los formatos que más aceptación ha tenido, el de las mesas redondas. Una sobre prensa musical y otra acerca de festivales que despertaron un gran interés entre los asistentes. Mientras que en la primera, Frank T (MC y director del programa de Radio 3 La cuarta parte), Arturo García (director de Mondosonoro edición sur), el periodista Ricardo Alonso (de la emisora Only Real Hip Hop) y Ana Medina (comunicación y management en Emerge), debatieron sobre la situación actual del sector, los grupos emergentes, la aparición de solistas y bandas en los medios de comunicación, la figura del manager o las estrategias de promoción de los artistas; en la segunda, Tali Carreto (creador del festival Monkey Week), Herminia Martínez (directora de Etnosur y Girando Por Salas) y Estefanía Merino (representante de Ojeando), diseccionaron el panorama de los festivales musicales que se suceden durante todo el año por el país, de sus pros y contras, de su viabilidad, financiación y patrocinios, de cómo los grupos pueden llegar a tocar en ellos o sobre los concursos que en algunos de estos eventos se organizan para que nuevos talentos puedan actuar en sus escenarios.

Asimismo, la intervención del director de Industrias Bala, Juan Santaner, quien expuso sus experiencias y ofreció sabios consejos a la hora de organizar una gira de conciertos, o las 'cápsulas' exprés, una relativa a las posibilidades que brinda YouTube a los músicos, a cargo de Ary Blue, y otra referente a cómo realizar un videoclip, impartida por Álex Esteve, de la productora audiovisual Borneo, fueron otros de los contenidos novedosos de este segundo 'viaje espacial'.

DJ Rune. Sinceridad a los platos
Aunque, por supuesto, no hay que olvidar el tiempo destinado a la comunicación entre profesionales, artistas y otros agentes del gremio en las sesiones de 'networking'. En un entorno agradable, los participantes de Mars Music Academy dispusieron de un espacio diario en el que pudieron comentar e intercambiar impresiones del programa lectivo, compartir conocimientos y hacer contactos, así como presentar sus obras musicales. Ya que, aunque este curso pretende facilitar algunas claves necesarias para dirigir una carrera musical autogestionada, no quiere decir que haya que trabajar sin la ayuda de otras personas. De ahí que la interacción entre los presentes fuese una de las actividades más fructíferas del fin de semana de convivencia musical.

Después de una exitosa primera edición el pasado año, con esta segunda, Mars Music Academy se consolida como método de enseñanza de referencia y punto de encuentro ineludible para todos aquellos que se dedican o pretenden dedicarse a los diversos oficios de la escena musical. La expedición está ya en alerta para la tercera peregrinación a Marte.


Artículo publicado originalmente en la web de Papel de Periódico el 6 de mayo de 2016.